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Entrevista

La importancia de los ejercicios de simulación y simulacro

Creación: 30/05/2021
Última actualización: 04/06/2021
Conversamos con la profesora Adriana Gil Martínez, Coordinadora del Laboratorio de Simulación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia (Colombia).
Adriana Gil Martínez, Coordinadora del Laboratorio de Simulación (Universidad de Antioquia).

Para poder brindar una respuesta efectiva y eficaz durante situaciones de emergencia o desastre, es necesario disponer de planes y protocolos conocidos y validados previamente. Esos planes y protocolos deben ser puestos a prueba y ajustados regularmente, a través de ejercicios de simulación y simulacro.

En 2019, la Dirección Nacional de Emergencias recibió a una delegación del Laboratorio de Simulación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia (Colombia) que arribó a Uruguay para llevar a cabo capacitaciones en la temática.

La coordinadora del Laboratorio, Adriana Gil Martínez integró aquella delegación, y en el contexto actual, cuando Uruguay se propone realizar una simulación en relación al transporte de materiales peligrosos a través del Sinae, conversa con nosotros y nos explica la importancia de esta clase de ejercicios.

 

¿Cómo fue su vínculo con el Sinae en 2019?

Mi compañero Guillermo Torres y yo viajamos a Uruguay luego de ser invitados por la Dirección Nacional de Emergencias, para realizar capacitaciones para diversos actores del Sinae durante una semana. Fueron capacitaciones sobre simulaciones y simulacros. Este proceso significaba la continuación de un apoyo brindado por el Laboratorio de Simulación en el año 2014. Fue muy bonito que volvieran a confiar en la Universidad de Antioquia. La Universidad es pública, y nuestra Facultad de Medicina -donde está radicado el Laboratorio de Simulación-, fue seleccionada como la mejor del país por el ranking internacional.

¿En qué consiste una simulación? ¿Cómo se diferencia de un simulacro y en qué se le parece?

Las simulaciones son ejercicios de escritorio, es decir, implica la reunión de ciertas personas estratégicas. Son ejercicios hipotéticos. Inicialmente se escribe un guion que plantea estímulos o incidentes que ponen a prueba los planes, procedimientos y protocolos que hayan sido establecidos en la planificación de emergencia. Por otro lado, un simulacro es un ejercicio práctico donde se recrean escenarios intentando que ese entorno sea lo más parecido a lo que las personas van a encontrar en un evento real.

Entonces, en una simulación, yo hipotéticamente puedo decir “en este punto del mapa acaba de ocurrir un accidente de tránsito en X avenida”, mientras que en un simulacro lo que debería de tener es exactamente un carro que ha colisionado, lo más aproximado a lo que una persona va a encontrar en una situación real.

La manera de evaluar los tiempos también difiere. En un simulacro se mide el tiempo que se tarda en tomar una decisión y que esa decisión llegue a los destinatarios, mientras que en una simulación se pueden manejar tiempos hipotéticos.

Por otro lado, en una simulación puedo evaluar de mejor manera la toma de decisiones en los procesos que son tácticos, mientras que los simulacros se enfocan en los procesos operativos en combinación con lo táctico.

 

En Uruguay se han desarrollado diferentes tipos de simulaciones y simulacros de situaciones de emergencia (siniestros aéreos y de tránsito con múltiples víctimas, derrames de sustancias peligrosas de diversa índole, incendios forestales, incendios de estructura, etc.), a escala departamental, regional y nacional.

En 2014 se organizó una simulación a escala nacional sobre una epidemia de dengue autóctono. Vale decir que muchas de las debilidades identificadas a partir de ese ejercicio fueron modificadas y cuando se confirmó el primer caso de dengue autóctono en 2016, se logró gestionar mejor la respuesta. En esa oportunidad participaron más de 160 instituciones del ámbito público y privado.

Ese mismo año, la Dirección Nacional de Emergencias junto con el Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (Cecoed) de Montevideo realizó una simulación donde se planteó la ocurrencia de un incendio forestal en una zona rural de Montevideo que incluía su franja costera y áreas de protección ambiental. Participaron del ejercicio alrededor de 20 instituciones.

En el mes de diciembre de 2014 Sinae organizó otro ejercicio de simulación en conjunto con el Cecoed de Montevideo y en coordinación con la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV). Allí se planteó la ocurrencia de eventos meteorológicos adversos y de una situación de emergencia en relación con la construcción que la empresa Gas Sayago venía desarrollando para la planta regasificadora en Punta Sayago. En 2015 se realizó un ejercicio combinado simulacro-simulación con la Administración Nacional de Combustibles Alcohol y Portland (ANCAP) que implicaba la ocurrencia de un siniestro en la refinería de La Teja.

En 2018 los planes y protocolos departamentales de todo el país se pusieron a prueba mediante un ejercicio de simulación que involucró de diversas formas a 61 Instituciones de todo el país. La simulación planteó una situación de emergencia a nivel nacional con múltiples eventos en distintas partes del país (inundaciones, siniestro de tránsito con derrame de sustancias peligrosas, riesgo meteorológico y riesgo de transmisión de dengue).

 

¿Es necesario ejercitarse mediante simulaciones y simulacros? ¿Por qué?

Es sumamente necesario e importante. En las simulaciones se busca el fortalecimiento de los equipos frente a la preparación, la planeación, la revisión de los planes, la toma de decisiones, la comunicación, la articulación y el paso a paso a seguir en un evento de emergencia. En un simulacro, además de probar todo eso, también puedo probar habilidades, técnicas y no técnicas. Habilidades técnicas, como puede ser el extraer a un paciente de un vehículo que haya colisionado. Que lo sepa hacer y que lo haga bien. Y las no técnicas, es decir cómo se trabaja en equipo, cómo se comunican, cómo se dan las órdenes en una línea de mando dentro de una emergencia, etcétera.

A nivel general, las simulaciones y los simulacros son un entrenamiento para ponerse a prueba y poner a prueba lo que se escribió en un procedimiento o en un protocolo. Estos ejercicios uno los puede repetir y repetir hasta que las personas hayan incorporado esos conocimientos. Finalmente, al evaluar en base a los resultados de los ejercicios, los organismos pueden revisar sus planes, planteando ajustes y mejoras. En el caso del Sinae, básicamente fortalece su misión: permite que haya una mejor preparación y una mejor respuesta en torno a las emergencias.

En Uruguay, la actuación del Sinae se visibiliza en mayor medida cuando una situación de emergencia implica la articulación de diferentes instituciones. ¿Qué desafíos implica realizar una simulación con la participación de muchas instituciones?

Creo que uno de los momentos fundamentales a la hora de realizar estos ejercicios es la etapa previa, es decir la planeación de la simulación. A la hora de crear el guion se requerirá mucho juicio. Cuando se definen los objetivos, qué es lo que queremos medir o queremos probar, deben ser muy claros y explícitos e incluir a esas instituciones con las cuales estamos interactuando. Debemos buscar escenarios que impliquen su participación y que le sean próximos. Que realmente puedan suceder y afectar a esas instituciones en simultáneo. Entonces, lo que sucederá es que la comunicación será un desafío fundamental. Que todos tengamos la misma información, la misma conceptualización de las cosas, se vuelve muy relevante. Es importante que exista una formación previa para que todos tengamos los elementos claros, es decir qué recursos logísticos se pondrán a disposición y cuál será el rol que cada institución ocupe. La coordinación también es un reto. Al finalizar el ejercicio es importante que todas las instituciones sientan que hicieron parte y que se tuvieron en cuenta.

 

El Área de Planificación de la Dirección Nacional de Emergencias se propone sistematizar y profundizar en el conocimiento de estos ejercicios (simulación y simulacro), así como aumentar la profesionalización de su uso y multiplicar su implementación. También y en esta etapa en particular, se promueve la elaboración de informes que documenten cada ejercicio, los dispositivos metodológicos, los diseños de cada guion, los registros de la ejecución, el procesamiento y evaluación correspondiente; con miras a la conformación de una biblioteca que reúna y organice la experiencia en esta materia a nivel país.

 

¿Cuál es el objetivo de capacitarse en simulaciones y simulacros?

El nivel de capacitación determinará la calidad del ejercicio. Si el nivel es bueno se tomarán mejores decisiones sobre el tipo de ejercicio a implementar, de acuerdo a las necesidades y requerimientos. La capacitación les permite a las personas que diseñan la simulación o el simulacro orientarlo de una manera adecuada dependiendo de aquello que se quiera probar, dependiendo del objetivo. También permite que esas personas elaboren estrategias de mejora para los planes y protocolos de respuesta a emergencias.

¿Qué rol juega la comunidad cuando hablamos de simulaciones y simulacros?

Es muy importante involucrar a la comunidad en los ejercicios por dos motivos. Para que estén informados de que se va a hacer la actividad o el evento, principalmente si hablamos de un simulacro, o para que ellos también hagan parte del proceso. Es bueno que se sepa por parte de la comunidad, por ejemplo cuando evacuamos, cómo evacuamos, quién apoya, cómo se interactúa con los organismos de respuesta, cómo se da la comunicación. El rol de la comunidad es muy importante.

Volviendo al inicio de nuestra charla, ¿qué impresión se llevó cuando interactuó con el Sinae en 2019?

Lo que valoro mucho del Sinae y que creo que no es muy frecuente en las instituciones, es el interés por capacitarse y por darle herramientas y elementos a quienes participan en estas instancias en el país. Eso es de mucho valor. Además, vi que habían documentando y sintetizado de manera muy juiciosa las experiencias anteriores en este rubro. Por último creo que técnicamente hay un equipo muy fortalecido. Un equipo muy unido con todos sus integrantes trabajando para el mismo lado y curiosos por aprender sobre este tema, y eso creo que tiene mucho valor. Es un grupo preparado, organizado y comprometido. Además entiendo que hay una voluntad política para fortalecer al Sinae y ese es un muy buen camino entendiendo que la gestión del riesgo es mucho más que lo asistencial y que para la reducción de riesgos todos participamos y cada uno desde su orilla aporta para que las emergencias no sean tan graves.

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