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Fiscalidad y presupuesto

Ministra Azucena Arbeleche: La aplicación de la regla fiscal no admite más demoras

En su participación en la presentación del trabajo “Fiscalidad y Ciclo Presupuestal en Uruguay: Lecciones, Desafíos y Recomendaciones”, del Centro de Estudios para el Desarrollo y Pharos (Academia Nacional de Economía), la ministra Arbeleche subrayó que el éxito de la regla fiscal radica en el compromiso político de responsabilidad fiscal.
Presentación de CEDU y Pharos

En la presentación, que se realizó de manera virtual y de la participaron sus autores, Gabriel Oddone, Sebastián Ithurralde, y tuvo comentarios del especialista del Banco Interamericano de Desarrollo Alberto Barreix, entre otros, la ministra de Economía indicó que “el trabajo deja bien claro cuál es el rol preponderante de la política fiscal en la asignación de recursos de la economía, tanto en el corto como en el mediano plazo, y es muy claro al punto de decir que las distorsiones que se generen en una gestión deficiente van a tener un impacto muy importante en la distribución de recursos en la economía”. Y continuó: “como hacedor de política pública eso lo tenemos que tener siempre presente. Las consecuencias en el largo plazo de las decisiones que se toman en el día a día”.

“El trabajo presenta el contenido procíclico que ha tenido el gasto público -que ha sido un problema recurrente en la historia económica de nuestro país-, y vemos de alguna manera cómo la acumulación de déficit fiscales y su contracara -los incrementos en la deuda pública en tiempos de crecimiento- han determinado que en las fases adversas del ciclo el gobierno se encuentre con poca espalda fiscal para llevar adelante la tarea que tiene que llevar”, reflexionó la ministra.

“Y esto es muy elocuente de lo que estamos viviendo en este momento. Ya era de esta manera, y cuando le agregamos la epidemia que en Uruguay desde el 13 de marzo tenemos, hace que la situación sea más compleja.

El documento presenta la correlación que se ha observado en la economía uruguaya entre el gasto de gobierno y el período electoral, y muestra que tenemos una presión fiscal en aumento, siendo uno de los países de mayor presión fiscal en la región”, indicó.

“Presenta también la necesidad de una mayor consistencia en la política macroeconómica, en particular consistencia que se ha ido perdiendo progresivamente desde el 2012.”

“Por lo tanto, es necesario recuperar la consistencia macroeconómica y es necesario que la política fiscal vuelva a ser el ancla que garantice la estabilidad, y compartimos absolutamente ese diagnóstico. Los autores indican que para salir, para despejar los riesgos de esta situación es necesario definir estrategias de corto, de mediano y de largo plazo y luego el trabajo se centra en las acciones necesarias de implementar en el mediano plazo.

Éstas tienen que ver con el ciclo presupuestal, las empresas públicas, la contabilidad nacional y la existencia de una regla fiscal”, explicó la secretaria de Estado.

“El análisis sobre el ciclo presupuestal es muy detallado, con mucho análisis y discusión y ahí con algunas de estas propuestas tengo coincidencias, con otras discrepancias.”

“Sobre las distintas propuestas que se presentan en el trabajo, desde el enfoque del Ministerio de Economía, uno de los temas fundamentales en este proceso presupuestal que estamos preparando es que el presupuesto no puede continuar con la lógica incremental, sino que es necesario abrirlo -el presupuesto base 0 es demasiado ambicioso y poco aplicable para el caso de las finanzas públicas- y realmente estudiar la asignación y reasignación de recursos en este momento.

En este momento la situación motivada por la epidemia del Covid-19 nos obliga a trabajar centrados en el corto plazo pero con esta mirada hacia adelante”, prosiguió.

“Desde el gobierno entendemos que es fundamental la instrumentación de una regla fiscal. Tan es así que el proyecto de ley de urgente consideración, que está en este momento a estudio del Parlamento, tiene una propuesta de regla fiscal porque nos parece que es una herramienta, un instrumento fundamental para colaborar y alcanzar la sostenibilidad de las finanzas públicas y entendemos que no admite más demoras su aplicación.

En lo personal vengo presentando este concepto de que es necesario tener una limitante al gasto fiscal, al resultado fiscal, hace muchos años, como también me consta que lo ha hecho la Academia Nacional de Economía”, expresó Arbeleche.

“Uruguay tiene desde el 2006 una ley de tope de endeudamiento que se ha presentado con un doble rol: por un lado, como una regla fiscal, y por otro esta ley es la que autoriza al Poder Ejecutivo a emitir títulos de deuda.

Recordemos que la Constitución, por el artículo 85, establece que es necesario que el Parlamento autorice el endeudamiento del sector público.

Ahora, esta ley claramente no ha operado como una limitante al incremento del gasto fiscal, no ha operado como una regla fiscal.”

“Y esto nos queda claro tanto por los aumentos en los topes de endeudamiento, las leyes en las que se votaron nuevos topes de endeudamiento, en dos oportunidades, y por otro lado la contracara, que el aumento de deuda es el déficit fiscal. Por lo tanto el creciente déficit fiscal que observamos en los últimos años nos muestra claramente que la ley de tope de endeudamiento no ha operado como una regla fiscal”, dijo.

“En este contexto de falta de credibilidad fiscal, entendemos que es importante diseñar e implementar una regla fiscal y, como decíamos hace algunos días en la Comisión que trata la ley de urgente consideración, la regla fiscal no hace magia. Expresa una señal de la buena disciplina fiscal que se quiere encarar. Pero de por sí la regla fiscal no nos va a llevar a ningún lado. No podemos dormir tranquilos por tener una regla fiscal, e inclusive lo que observamos en la evidencia empírica es que la correlación entre las reglas fiscales y los mejores resultados fiscales tienen una correlación pero no podemos hablar de una causalidad.

La regla fiscal que estamos presentando no tiene un castigo, no tiene una consecuencia, a diferencia de la ley de tope de endeudamiento, donde este dos por uno nos ha llevado a que no cumplir ese tope de endeudamiento llevaba a no poder emitir. Había un castigo severo pero los resultados de la regla no fueron buenos.

Por lo tantos proponemos una regla fiscal flexible pero de cumplimiento rígido. Para que sea así lo que es fundamental, lo único que va a ser una diferencia en términos de resultado fiscal, es que exista un compromiso político de responsabilidad fiscal”, remarcó la ministra.

“En ausencia de un compromiso político de responsabilidad fiscal podemos tener la institucionalidad que queramos, pero no vamos a llegar a buenos resultados. Un punto importante es que la regla fiscal tiene que entenderse como parte de una agenda más amplia de crecimiento a mediano plazo.

No podemos aislar la productividad de los factores de crecimiento de mediano y largo plazo de lo que es la regla fiscal. Y dado que nosotros nos focalizamos en la cobertura que le damos es la del gobierno central, es decir la Administración Central y los organismos del Articulo 220 de la Constitución, eso tiene que complementarse con otras dos patas.

Una es la que corresponde a la política monetaria: es necesario una política monetaria independiente. La otra pata es la que corresponde a las empresas públicas. Es necesario una nueva y mejor gobernanza, y una mejor gestión de las empresas públicas.

Preocupados por la prociclicidad que ha tenido el gasto público en nuestro país la propuesta que hemos presentado es de una meta indicativa de un resultado estructural, es decir corregir el resultado que se observe por el ciclo económico y por ingresos o gastos extraordinarios, que no se trate lo extraordinario como normal. Y esto se complementa con un tope en el gasto público.”

“En este diseño que estamos proponiendo de regla mencionamos y nos comprometemos a la creación de algunas instituciones fiscales; no hablamos de plazo, no vamos a hacer en un año lo que ha Chile le llevó 20 años, pero sí nos parece muy importante que la regla fiscal no sea algo que se cierre en este edificio, en el Ministerio de Economía, sino que se apoye en instituciones fiscales independientes como puede ser, y se presenta en el proyecto de ley, un comité de expertos, que provea insumos de presupuestos macroeconómicos, que apoye en la metodología en el cálculo de la regla fiscal, y también un consejo fiscal asesor que apoye en materia de política fiscal.

Es fundamental la transparencia de la regla fiscal y que pueda ser refutable. La administración pasada presentaba en las Rendiciones de Cuentas resultados estructurales, pero no quedaba claro el vínculo entre ese resultado estructural y la sostenibilidad de la deuda, que estaba por detrás, y no resultaba claro cómo se efectuaba el cálculo de estas correcciones.”

“Quiero invitar a todos los analistas y a toda la academia a que continuemos con este debate constructivo sobre el diseño y la instrumentación de la regla fiscal. Los hacedores de política económica enfrentamos muchas restricciones y muchas complejidades que no pueden ser capturadas, entendidas en el análisis de estos temas, pero es fundamental el mantenimiento del diálogo y el cuestionamiento por parte de quienes estudian este tema en profundidad”, finalizó Arbeleche.

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