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IX Foro de Reflexión UE-LAC

Uruguay es una sociedad más rica, más igualitaria, pero sobre todo es una sociedad más libre

3 de Octubre, 2019
En el marco del IX Foro de Reflexión Unión Europea - América Latina: Construir sociedades inclusivas bajo el nuevo paradigma de desarrollo, el subsecretario Pablo Ferreri junto a Mario Pezzini, director del Centro de Desarrollo de la OCDE, y Francois Borit, representante a cargo de CAF compartieron un panel donde comentaron el informe Perspectivas económicas de América Latina 2019: Desarrollo en Transición (LEO 2019)
Foro Desarrollo EU-LAC

En su alocución Ferreri indicó que “una de las primeras expresiones de la cooperación tiene que ver con el concepto que se manejaba en el propio informe de desarrollo en transición, pero sobre todo con ese enfoque multidimensional del desarrollo. No es una visión común ni cien por ciento aceptada en nuestros países de América Latina de que el desarrollo tiene ese enfoque”.

Y prosiguió expresando que “los autores parten de una visión que no es la que está vigente en nuestros países y no es la que define a los policy makers a la hora de avanzar en sus presupuestos y en la orientación estratégica. Tenemos modelos basados en el crecimiento, y cuando estamos frente a un contexto global complejo, donde los niveles de crecimiento económico se ven amenazados y reducidos a nivel global pero también a nivel regional eso empieza a hacer agua”, indicó.

Al hablar de caso de Uruguay, Ferreri expresó que “no me gusta hablar de modelo, porque es algo cerrado, inflexible y deja poco lugar para la heterodoxia , sea el modelo que sea. Por eso prefiero hablar de rumbo estratégico. Y a eso me voy a referir en el caso de Uruguay, que ha tenido un rumbo estratégico donde ha utilizado un concepto de desarrollo amplio, multidimensional”.

“En ese esquema el crecimiento económico es condición absolutamente necesaria. Pero de ninguna manera es suficiente. Para nosotros el desarrollo cuenta en ese rumbo estratégico, en ese proyecto nacional de desarrollo con una mirada que tiene que tener primero que nada un crecimiento inclusivo”, dijo el jerarca.

“No entendemos la prosperidad si esta no es compartida. Por lo tanto para nosotros ha sido muy importante poder avanzar en crecimiento económico. Uruguay hoy está atravesando -fruto de la crisis regional y del contexto global-, por tasas muy moderadas de crecimiento”, pero, remarcó que “llevamos 16 años de crecimiento ininterrumpido, el ciclo de crecimiento más importante de la historia contemporánea de nuestro país”.

“Ello ha llevado a que Uruguay sea el país con el PBI per cápita más alto de América Latina, pero las políticas públicas han llevado a que ese crecimiento sea con reducción de la desigualdad. Hoy Uruguay también es el país con el menor nivel de desigualdad de América Latina, lo cual nos pone muy contentos, aunque también es justo reconocer que América Latina es la región más desigual del planeta. Por lo tanto, esto nos pone contentos pero de ninguna manera debe de conformarnos”, subrayó.

“Ese crecimiento inclusivo, que tiene que ir de la mano con la reducción de la desigualdad, también tiene que tener otras cosas, para hacerlo más completo y más sustentable, más multidimensional -como se menciona en el informe-. Y agregaría una dimensión en ese rumbo estratégico absolutamente fundamental, y que tiene que ver con un concepto muy amplio de promoción y protección de los derechos humanos”, subrayó Ferreri.  

“Y eso implica más y mejor ejercicio de derechos, por parte de la población y es así que a lo largo de este ciclo hemos reducido la desigualdad, pero Uruguay ha promovido una potente agenda de derechos humanos en su sentido amplio. Y a la vez que crecía nuestro PIB aprobamos el matrimonio igualitario, generamos el derecho a la identidad de género, despenalizamos el aborto, regulamos el consumo de cannabis, atendimos a colectivos vulnerables como la población transgénero. Hoy Uruguay es una sociedad más rica, más igualitaria, pero sobre todo es una sociedad más libre”, destacó.

“Eso tiene que ver con un enfoque de bienestar en sentido amplio. Y el desafío en contextos complejos, de reducciones sistemáticas a proyecciones de la economía global, -y con una región que ve muy complicado el acceso a los mercados para colocar algunos precios de los commodities que vende-, está en poder mantener las políticas públicas que permiten ese enfoque multidimensional, y no solo eso, sino en poder potenciar y sofisticar la agenda de políticas públicas orientadas en el signo de esa mirada estratégica de desarrollo. 

En el caso de Uruguay los desafíos son un poco diferentes de los de la media de América Latina. No dejamos de tener desafíos en la trampa de la vulnerabilidad social, allí lo voy a vincular a las acciones de política pública para generar círculos virtuosos, para poder detener o combatir esa vulnerabilidad social la trampa de la institucionalidad es fundamental. Tener instituciones de calidad, de Estado moderno, eficiente -ni chico ni grande, esa es una discusión desenfocada-, es aspirar a tener un Estado inteligente”, dijo.

“Sobre todo cuando asumimos desde la política pública que no resuelve todo el mercado, que ayuda y colabora, pero no resuelve los problemas en una visión amplia de desarrollo. 

Y por lo tanto si queremos un Estado que sea el escudo de los más débiles, y que colabore en igualar el punto de partida tener un Estado inteligente y eficiente, que cuide los dineros de la gente no solo es una cuestión de buena administración, es un imperativo moral y ético”, explicó Ferreri.

Y continuó diciendo: “en algunos países de nuestra América Latina hemos visto o vemos visiones con enfoques reduccionistas del concepto de productividad. No podemos enfocarla pensando en que la vamos a elevar solamente con impuestos y salarios bajos y un tipo de cambio alto”. 

“Requiere muchas más políticas públicas, es un concepto más complejo, y más denso. Tiene que ver con la apuesta del país a la ciencia, a la tecnología, y la innovación, con su política de inserción internacional, con su política de formación, de educación, y de capacitación de quienes hoy trabajan y que probablemente sus puestos de trabajo no existan más en un futuro, y ahí tenemos que proteger a los trabajadores, y eso requiere formación y capacitación continua.” 

“Tiene que ver con la sustentabilidad ambiental, que también encierra una oportunidad económica. Generar modelos de producción sustentable nos permite también enfocarnos a determinados nichos de valor (para el caso de Uruguay es particularmente relevante porque no nos vamos a destacar por la cantidad de lo que produzcamos y si por la calidad) exigentes y dispuestos a pagar bien por productos amigables con el medio ambiente encierra no solo un problema sino una fenomenal oportunidad económica”, explicó.

“La cooperación internacional en este aspecto es fundamental pero de tú a tú, discutiendo políticas globales, pero también las especificidades de cada país, y resulta muy claro discutir con China, pero también tiene que existir con los países más pequeños, que tienen especificidades muy particulares.

“Y reivindico que en el caso de la OCDE y su Centro de Desarrollo ha sido una ayuda fenomenal para avanzar en determinados aspectos, pero reivindico también la cooperación sur-sur.

Los desafíos son múltiples y esto requiere combinar dos factores que pueden parecer contradictorios: la audacia enfrentar los cambios, y la sensatez para desarrollar políticas públicas adecuadas para llevarlos adelante. Audacia y responsabilidad tiene que ir de la mano. Pero esos cambios solo se pueden hacer con una participación social cada vez más creciente”, indicó Ferreri, y agregó que “tiene que ver con considerar a los más humildes, que son aquellos que más sufren los problemas económicos y la falta de oportunidades. También tiene que ver con considerar a la clase media, que tiene ese factor cultural de ser el equilibrio de las sociedades, y también con apoyar a los que innovan, a los que arriesgan, a los que invierten, generando oportunidades para sus compatriotas”.

“Porque de eso se trata el rol de los gobiernos y de la política pública, no de generar la riqueza, sino de poner al servicio de la sociedad las herramientas para que esta lo haga.

Porque el rol de la política pública es despertar esa potencialidad latente en nuestras sociedades”, finalizó el subsecretario.

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