Respuesta a emergencias

Uruguay fortalece su preparación ante el posible desarrollo del fenómeno El Niño 2026-2027

Mientras los organismos especializados continúan monitoreando la evolución del fenómeno El Niño 2026-2027, el Sinae impulsa una agenda nacional de preparación anticipada y coordinación interinstitucional destinada a fortalecer las capacidades del Estado, actualizar mecanismos de respuesta y promover acciones preventivas orientadas a reducir riesgos y proteger a la población.

La experiencia internacional y los antecedentes nacionales muestran que los eventos asociados a El Niño pueden generar precipitaciones superiores a lo normal, crecidas de ríos y arroyos, inundaciones, tormentas severas e impactos sobre viviendas, infraestructura y servicios públicos. Sin embargo, también demuestran que la preparación temprana permite reducir significativamente los riesgos y mejorar la capacidad de respuesta del Estado.

A diferencia de otros fenómenos de evolución repentina, El Niño puede ser monitoreado con varios meses de anticipación. Esto brinda una oportunidad para revisar planes, fortalecer capacidades institucionales y coordinar acciones preventivas antes del período de mayor probabilidad de impactos.

La Dirección Nacional de Emergencias (DNE) viene desarrollando tareas de planificación, coordinación y preparación ante los posibles impactos asociados al fenómeno climático El Niño.

¿Qué se sabe hoy sobre El Niño 2026-2027?

El Niño es la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), considerado el principal mecanismo de variabilidad climática interanual del planeta. Se produce por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, lo que modifica los patrones de circulación atmosférica y puede alterar los regímenes de precipitaciones y temperaturas en diversas regiones del mundo. 

En el sur de Sudamérica, y particularmente en Uruguay, suele asociarse a precipitaciones superiores a los valores normales. Sin embargo, no todos los eventos de El Niño tienen la misma intensidad ni producen idénticas consecuencias. Por ello, el seguimiento permanente de la evolución del fenómeno y la evaluación de sus posibles impactos resultan fundamentales para la gestión integral del riesgo de emergencias y desastres.

De acuerdo con la información presentada por el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), El Niño ya se encuentra establecido, presenta una evolución consistente con un evento de intensidad creciente y los escenarios actuales indican una probabilidad superior al 80 % de que alcance categoría muy fuerte durante el último trimestre de 2026.

Durante mayo y junio de 2026, INUMET presentó distintos análisis prospectivos ante organismos nacionales, representantes del sector productivo, organismos integrantes del Sistema Nacional de Emergencias y el Congreso de Intendentes. Estas instancias permitieron traducir los escenarios globales a posibles impactos sobre el territorio nacional y constituyen actualmente la principal referencia oficial para la planificación preventiva del Estado uruguayo.
Intendentes recibieron informe de posibles impactos de “El Niño”

En el Boletín de Tendencias Climáticas Agosto – Setiembre – Octubre (ASO) 2026, el instituto señala que las condiciones oceánicas y atmosféricas observadas durante julio confirman el evento El Niño ya se encuentra establecido y continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. Los pronósticos climáticos muestran una probabilidad superior al 80 % de que alcance categoría muy fuerte durante el trimestre octubre – noviembre – diciembre (OND) de 2026. Asimismo, los principales centros internacionales de predicción climática estiman que el fenómeno persistirá al menos hasta el otoño de 2027 y continuará intensificándose durante la primavera y el inicio del verano austral.
Tendencias Climáticas Agosto-Setiembre-Octubre 2026

Los análisis de INUMET muestran una señal creciente de precipitaciones superiores a lo normal asociadas al desarrollo del fenómeno. Para el trimestre agosto – setiembre – octubre (ASO) se proyectan lluvias por encima de lo normal principalmente en el noreste del país. A medida que avance el segundo semestre, la señal húmeda se fortalece y para octubre – noviembre – diciembre (OND) se esperan precipitaciones superiores a lo normal sobre el norte y parte del centro del territorio nacional, aunque también se identifican mayores probabilidades de lluvias superiores a la media en el resto del país.

Probabilidades en porcentajes de los terciles de precipitación. Meses: agosto – setiembre – octubre de 2026.
Probabilidades en porcentajes de los terciles de precipitación. Meses:  agosto – setiembre – octubre de 2026. 
Fuente: INUMET
Probabilidades en porcentajes de los terciles de precipitación. Meses: setiembre –octubre – noviembre de 2026.
Fuente: INUMET
Probabilidades en porcentajes de los terciles de precipitación. Meses: setiembre –octubre – noviembre de 2026.
Probabilidades en porcentajes de los terciles de precipitación. Meses: octubre – noviembre – diciembre de 2026.
Fuente: INUMET
Probabilidades en porcentajes de los terciles de precipitación. Meses:  octubre – noviembre – diciembre  de 2026.

No obstante, los especialistas subrayan que los impactos concretos dependerán de múltiples factores climáticos regionales y que la evolución del fenómeno continuará siendo monitoreada durante los próximos meses. 

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha reiterado que no utiliza la denominación "super El Niño" debido a que no forma parte de las clasificaciones operativas estandarizadas internacionalmente. 

 

Aprender de la experiencia: tres antecedentes que marcaron la gestión del riesgo en Uruguay

 

El Niño 1997-1998: uno de los eventos más intensos registrados

La comunidad científica internacional considera a este evento ocurrido a finales del siglo pasado como de los episodios más intensos registrados desde que existen observaciones sistemáticas del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). A escala global produjo inundaciones, sequías, incendios forestales, alteraciones de ecosistemas y pérdidas económicas significativas en distintos continentes. Diversos organismos internacionales lo identificaron como uno de los principales eventos climáticos del siglo XX debido a la magnitud de sus impactos y a su extensión geográfica.

En el sur de Sudamérica provocó precipitaciones excepcionales e importantes inundaciones. Sobre la cuenca del río Uruguay generó el evento hidrológico más importante documentado en la historia moderna de ese sistema fluvial

Durante varios meses, amplios sectores del litoral permanecieron afectados por las crecidas y miles de personas debieron abandonar temporalmente sus hogares. Esta característica diferencia al evento de otras inundaciones históricas del país. No se trató únicamente de una crecida extraordinaria, sino de una situación sostenida que mantuvo elevados los niveles del río durante largos períodos, generando impactos acumulativos sobre la población, la infraestructura y los servicios urbanos.

Uno de los principales aprendizajes de aquel episodio para Uruguay fue la importancia de la información meteorológica e hidrológica para anticipar escenarios y coordinar acciones de mitigación. 

 

El Niño 2015-2016: precipitaciones excepcionales, grandes inundaciones

A diferencia del evento de 1997-1998, cuya principal característica fue la duración extraordinaria de las crecidas en la cuenca del río Uruguay, el fenómeno de 2015-2016 se caracterizó por precipitaciones excepcionales de muy alta intensidad, inundaciones simultáneas en varios departamentos y un número sin precedentes de personas desplazadas en la historia reciente del país.

Entre diciembre de 2015 y enero de 2016 Uruguay enfrentó una de las mayores emergencias hidrometeorológicas de las últimas décadas. Las inundaciones provocaron el desplazamiento de casi 25.000 personas y demandaron una movilización extraordinaria de recursos públicos, asistencia humanitaria y coordinación interinstitucional. 

Los acumulados diarios superaron en numerosos casos los 100 milímetros, alcanzándose máximos de hasta 253 milímetros en 24 horas. Varias estaciones meteorológicas registraron acumulados mensuales próximos o superiores a los 500 milímetros.

Las afectaciones se manifestaron bajo dos modalidades principales: inundaciones de ribera (Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro) e inundaciones por drenaje urbano (Rivera y Florida). 

La magnitud del evento obligó a desplegar una respuesta estatal de carácter nacional, articulando organismos públicos, gobiernos departamentales, organismos internacionales, organizaciones sociales y agencias de cooperación.

La experiencia permitió fortalecer procedimientos de evacuación, asistencia a la población, gestión logística y recuperación posterior a la emergencia. 

 

El Niño 2023-2024: múltiples inundaciones

El episodio más reciente afectó a numerosos departamentos entre octubre de 2023 y mayo de 2024. Más de 16.500 personas debieron abandonar temporalmente sus hogares y se registraron daños importantes en viviendas, infraestructura y servicios esenciales

Los registros consolidados muestran que el fenómeno produjo afectaciones significativas en gran parte del país.

La emergencia asociada al fenómeno El Niño estuvo compuesta de tres grandes episodios, el primero en octubre de 2023, el segundo entre marzo y abril de 2024 y el último en mayo. 

El primer evento estuvo asociado principalmente a la crecida del río Uruguay y afectó especialmente a Paysandú, Salto y Artigas. 

El segundo evento constituyó el episodio de mayor magnitud territorial afectando simultáneamente a 16 departamentos. Se trató de un escenario particularmente complejo porque combinó inundaciones de ribera, inundaciones por drenaje urbano, tormentas severas, interrupciones de servicios esenciales y afectaciones sobre infraestructura pública.

El último episodio afectó 8 departamentos, confirmando que los impactos asociados al fenómeno no se limitaron a eventos aislados, sino que se extendieron durante varios meses y afectaron reiteradamente territorios que ya habían sufrido consecuencias durante los episodios anteriores.

Además de los impactos, este evento permitió poner a prueba capacidades institucionales que continúan vigentes en la actualidad, incluyendo sistemas de alerta temprana, centros de evacuación, mecanismos de coordinación territorial y dispositivos de asistencia humanitaria.

El Niño 2023-2024 tuvo una particularidad que posteriormente volvería a observarse en otros eventos: una elevada proporción de autoevacuaciones preventivas favorecidas por los sistemas de monitoreo y alerta temprana.

¿Cómo se está preparando el Estado uruguayo?

A partir de las proyecciones climáticas disponibles y de las lecciones aprendidas en eventos anteriores, la DNE elaboró un Informe Estratégico de Preparación Nacional ante el Fenómeno El Niño 2026-2027 que propone una agenda de articulación interinstitucional para fortalecer la capacidad de respuesta del país. 

Fortalecimiento de la coordinación nacional y departamental

El Sinae viene promoviendo espacios de trabajo con organismos nacionales, Comités Departamentales de Emergencias (CDE) y Centros Coordinadores de Emergencias Departamentales (Cecoed) para revisar capacidades, recursos disponibles y mecanismos de coordinación. 

Revisión de planes y protocolos

Se realizó un relevamiento nacional sobre planes y protocolos departamentales vinculados a inundaciones, evacuaciones y alojamiento temporal. El trabajo permitió identificar fortalezas, oportunidades de mejora y prioridades para la actualización de procedimientos operativos. 

Monitoreo hidrometeorológico permanente

La preparación contempla el fortalecimiento de la coordinación con Inumet, la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua) con el objetivo de mejorar la anticipación y el seguimiento de las principales cuencas hidrográficas del país.

Asimismo, el Grupo de la Situación Hídrica mantiene su trabajo permanente y reuniones mensuales con el objeto de monitorear la situación hídrica del país y asesorar e informar a las autoridades y la población.

Grupo de Monitoreo de la Situación Hídrica

Gestión de evacuaciones y centros de alojamiento

A partir de la experiencia reciente se revisaron capacidades de alojamiento, recursos logísticos, inventarios de insumos y criterios de funcionamiento de los centros de evacuación, procurando asegurar condiciones adecuadas para las personas potencialmente afectadas. 

Protección de servicios esenciales

La agenda incluye instancias de coordinación con UTE, OSE, ANTEL y otros organismos responsables de infraestructura crítica para asegurar la continuidad de servicios esenciales y acelerar los procesos de recuperación cuando se produzcan afectaciones.

Gestión de la información para la toma de decisiones

También se prevé fortalecer los mecanismos de intercambio de información entre la DNE, los CDE, los Cecoed y otros organismos operativos, así como el uso del Monitor Integral de Riesgos y Afectaciones (MIRA) y de otros sistemas de seguimiento y comunicación. 

La preparación también involucra a la ciudadanía

Si bien el Estado desarrolla acciones permanentes de monitoreo, coordinación y planificación, la preparación es una responsabilidad compartida.

Por eso se recomienda:

  • Mantenerse informado a través de canales oficiales.
  • Conocer si la vivienda o el lugar de trabajo se encuentran en zonas inundables.
  • Identificar rutas seguras y alternativas de evacuación.
  • Mantener actualizados los contactos de emergencia.
  • Elaborar planes familiares básicos de actuación ante emergencias.
  • Seguir las recomendaciones emitidas por las autoridades competentes.

La ocurrencia de un evento El Niño no implica necesariamente que se produzcan emergencias de gran magnitud. Sin embargo, la experiencia demuestra que la preparación temprana es la herramienta más eficaz para reducir riesgos, proteger a las personas y mejorar la capacidad de respuesta del país

En ese marco, el Sinae continuará promoviendo el intercambio de información, la coordinación interinstitucional y el fortalecimiento de capacidades en todo el territorio nacional, procurando que Uruguay llegue al período de mayor probabilidad de impactos con mejores condiciones de preparación, respuesta y recuperación.

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