Lenguaje inclusivo y perspectiva de género
Incorporar una perspectiva inclusiva en la redacción no implica abandonar los principios del lenguaje claro. Por el contrario, ambos enfoques comparten un mismo objetivo: que las personas puedan reconocerse en la información, comprenderla con facilidad y utilizarla para ejercer derechos, acceder a servicios o realizar trámites.
Por este motivo, al redactar contenidos públicos se recomienda utilizar fórmulas inclusivas que favorezcan la representación equilibrada de mujeres y hombres, siempre que estas contribuyan a una comunicación clara, natural y comprensible. La elección de cada formulación debe considerar el contexto, el tipo de contenido y las necesidades de quienes utilizarán la información.
Qué entendemos por lenguaje inclusivo
El lenguaje inclusivo busca evitar expresiones que presenten a un grupo social como la medida universal de referencia o que invisibilicen la participación de otras personas.
En el ámbito de la comunicación pública, esto supone prestar atención a cómo se nombran personas, grupos, cargos, profesiones y colectivos, procurando que la información refleje de forma adecuada la diversidad de quienes forman parte de la sociedad.
Su aplicación no consiste en reemplazar mecánicamente unas palabras por otras. Como ocurre con el lenguaje claro, requiere analizar cada situación y elegir la formulación que comunique mejor la información sin generar ambigüedades ni dificultar la comprensión.
Recomendaciones para una redacción más inclusiva
Utilizar términos colectivos cuando sea posible
Muchas veces es posible evitar referencias exclusivamente masculinas recurriendo a sustantivos colectivos o genéricos.
| En lugar de | Preferir |
|---|---|
| Los ciudadanos | La ciudadanía |
| Los funcionarios | El funcionariado / el personal |
| Los usuarios | Las personas usuarias |
| Los trabajadores | El personal |
| Los contribuyentes | Las personas contribuyentes |
Esta estrategia suele ser una de las más compatibles con el lenguaje claro porque reduce repeticiones y simplifica la lectura.
Nombrar correctamente cargos, profesiones y funciones
Cuando se hace referencia a una persona concreta, se recomienda utilizar la forma correspondiente a su género.
| Recomendado |
|---|
| La directora |
| La presidenta |
| La ministra |
| La médica |
| La jueza |
| La ingeniera |
Nombrar los cargos y profesiones en femenino cuando corresponda contribuye a visibilizar la participación de las mujeres en distintos ámbitos de la vida pública y profesional.
Priorizar formulaciones centradas en las personas
Siempre que sea posible, redactar pensando en las personas y no en categorías abstractas.
| Menos centrado en las personas | Más centrado en las personas |
|---|---|
| El interesado deberá presentar... | La persona deberá presentar... |
| El usuario podrá consultar... | Puede consultar... |
| Los postulantes deberán... | Las personas postulantes deberán... |
Además de favorecer la inclusión, esta estrategia suele facilitar la lectura y la comprensión.
Utilizar el desdoblamiento de forma puntual
En determinados contextos puede ser apropiado utilizar fórmulas como:
- las ciudadanas y los ciudadanos;
- las usuarias y los usuarios;
- las funcionarias y los funcionarios.
Sin embargo, se recomienda utilizar este recurso de forma moderada y estratégica, especialmente en saludos, convocatorias, agradecimientos o mensajes en los que resulte importante enfatizar la inclusión de mujeres y hombres.
El uso excesivo del desdoblamiento puede afectar la fluidez y la legibilidad del texto.
Evitar expresiones que refuercen estereotipos
Al redactar contenidos públicos, revisar que las referencias a personas no reproduzcan prejuicios o asociaciones basadas en el género.
También conviene evitar tratamientos diferenciados que no se aplicarían de forma equivalente a mujeres y hombres, así como denominaciones que invisibilicen o minimicen el rol profesional de las personas.
