PLAN GENERAL DE ACCIÓN CONTRA INCENDIOS FORESTALES Y DE CAMPO

CAPÍTULO 1

INTRODUCCIÓN

La Gestión Integral del Riesgo de Emergencias y Desastres (GIRED) provocados por incendios forestales y/o de campo, involucra múltiples aspectos que hacen a sus tres prácticas complementarias: la gestión prospectiva, la gestión correctiva y la gestión compensatoria de ese riesgo.(1) 

En el presente documento, se hará foco en la gestión compensatoria del riesgo de emergencias y desastres de incendios forestales y de campo. Esto es, ocuparse del riesgo remanente (GAR, 2015; RAR, 2021), el que no pudo ser corregido/disminuido, y que indefectiblemente se materializará más tarde, más temprano, en un incidente, emergencia o desastre. En este sentido, la gestión compensatoria se ocupa de trabajar en los preparativos de respuesta y los sistemas de alerta temprana, así como también en la planificación de procedimientos de evacuación, de continuidad de actividades de infraestructuras críticas y servicios esenciales, la articulación con mecanismos de soporte operacional a los planes de actuación, la asistencia a través de la gestión centrada en las personas y los centros para personas desplazadas. Asimismo, se focaliza en apoyar el entrenamiento (ejercicios de simulación y simulacro) y en brindar equipamiento específico de acuerdo a los diferentes tipos de peligrosidades a abordar. Por último, también se focaliza en apoyar la resiliencia del territorio, a través del reforzamiento de las instituciones, los medios de vida, los ecosistemas ambientales y las destrezas de la población.

El Sistema Nacional de Emergencias - Sinae, es la interinstitucionalidad creada en el país (2) para llevar adelante la GIRED. En el marco del Sinae, a través del Decreto 159/022, de 23 de mayo de 2022, se crea la Mesa de Análisis de Incendios Forestales y de Campo (MAIF) Presidida por el/la Director/a Nacional de Emergencias, e integrada diferentes instituciones con injerencia en la materia con la finalidad de establecer estrategias nacionales, planes, protocolos y regulaciones en materia de incendios forestales y quemas a los efectos de garantizar la seguridad y salud humana, los bienes de significación y el medio ambiente.

  1. Punto 1.4 del Decreto N° 66/020 y Título II del Decreto N° 65/020, ambos de 17 de febrero de 2020.

  2. Decretos Nº 103/995, de 24 de febrero de 1995 y 371/995, de 2 de octubre de 1995, y Ley 
    N° 18.621, de 25 de octubre de 2009.

 

SITUACIÓN

El riesgo es un concepto complejo, integrado por lo menos por tres factores: la peligrosidad, la vulnerabilidad y la exposición.(3)

En cuanto a la peligrosidad, el incremento de las áreas forestadas a nivel nacional sumado a los efectos del cambio climático que son evidenciables mayormente en temporada estival como ser: déficit hídrico (sequías), olas de calor, altas temperaturas y bajos porcentajes de humedad, provocan un aumento del riesgo de ocurrencia de incendios forestales y de campo. La ocurrencia de incendios forestales y de campo en el país es en gran mayoría (98%) producto de la acción humana, siendo las causas más habituales por descuido, mientras que las causas naturales tienden a tener una incidencia muy baja respecto a su iniciación.

Asimismo, la exposición a esta peligrosidad, consiste, por un lado: en la presencia de centros poblados que se encuentran rodeados por los bosques de explotación con sus plantaciones de coníferas y latifoliadas (mayormente especies de pinos y eucaliptos); y por otro: el incremento de la población que habita en zonas costeras al Río de la Plata y Océano Atlántico, con bosques costeros que configuran áreas de interfase urbano-forestal y la situación del sotobosque (acumulación de material combustible, regeneración natural con falta de limpieza), agravado en temporada de verano por el aumento exponencial de personas en ese sector por motivos turísticos. Otro tanto ocurre con las infraestructuras críticas y los servicios esenciales que se encuentran en esos territorios, así como los ecosistemas, también expuestos.

La vulnerabilidad de la población, tanto de la que se encuentra habitando en los centros poblados rodeados de forestación, como la población de la zona de interfase, como de la población flotante durante el verano que se acerca por motivos turísticos, refiere al conocimiento en relación de la peligrosidad, su preparación y medios para abordar un eventual incendio, el conocimiento del territorio, la presencia de personas con limitaciones motrices, diferencias de género y generaciones, entre otras cuestiones. En cuanto a la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas y servicios esenciales, y los bienes de significación, tendrá que ver con su materialidad y estructura-resistencia, así como diseño e implantación. Finalmente, la vulnerabilidad de los ambientes y ecosistemas frágiles, con pocas o nulas capacidades de recuperación.

Esta situación determina que el riesgo emergente pueda llegar a calificarse de muy alto en ciertas zonas del territorio nacional, particularmente en el período de verano cuando el régimen de precipitaciones es escaso y existe baja humedad relativa.

  1. Punto 3.1.2 del Decreto N° 66/020 referido. Desde hace algunas décadas, múltiples fuentes (tanto del ámbito de la Gestión Integral del Riesgo de emergencias y desastres, como desde la perspectiva del Cambio Climático) dan cuenta de los factores y procesos que integran este concepto complejo (evaluación del riesgo: vulnerabilidad, exposición, peligrosidad, incertidumbre del conocimiento / manejo del riesgo: gobernabilidad, participación, incertidumbre político-cultural).

PROPÓSITO

Establecer los lineamientos, para la prevención, alerta y respuesta de incendios forestales y de campo entre organismos públicos, y empresas privadas, fortaleciendo el abordaje desde un ámbito interinstitucional transversal enmarcado en la normativa vigente (Sistema Nacional de Emergencias-Sinae), definiendo las responsabilidades de cada institución según su ámbito de competencia e idoneidad en la materia.

OBJETIVO GENERAL

Contar con una herramienta estratégica operativa e integral que permita coordinar la prevención, control y el combate eficaz ante un eventual incendio forestal y /o de campo, con participación de diversas entidades con responsabilidad y competencia en la materia, a los efectos de garantizar la seguridad y salud humana, protegiendo los bienes y el ambiente en el marco del Sistema Nacional de Emergencias - Sinae.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  • Prevenir la aparición de focos ígneos en áreas forestadas, rurales, de interfaz urbano - forestal y de bosques del territorio nacional.
  • Contar con los procedimientos y recursos necesarios para controlar, extinguir y mitigar oportunamente los incendios forestales y de campo, a fin de garantizar la protección de las personas, los bienes de significación y el ambiente.
  • Fortalecer los mecanismos de coordinación interinstitucional propiciando una capacidad de respuesta efectiva y rápida para evitar que los incendios, forestales y /o de campo, alcancen niveles de emergencias o desastres.
  • Promover el desarrollo de programas, campañas de sensibilización y educación en relación a los incendios forestales y de campo para promover una cultura de prevención de tales eventos.
  • Promover y gestionar la implementación de un sistema de alerta y monitoreo integral de riesgo de incendios para todas las instituciones y organizaciones intervinientes.
  • Promover la aplicación de protocolos y medidas de restauración de zonas afectadas por incendios forestales y /o de campo.

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