Informe

DNE publica estudio sobre el Balance de Energía Útil del Sector Residencial

La Dirección Nacional de Energía (DNE) del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) llevó a cabo el estudio del Balance de Energía Útil (BEU) del Sector Residencial correspondiente a 2023. Este trabajo actualiza la estructura de consumo y equipamiento de los hogares uruguayos, con un desglose completo por fuentes de energía y usos finales, tras el último estudio de base realizado en 2006. Los resultados son publicados en un informe que analiza en detalle la energía neta adquirida por los hogares y la energía útil efectivamente aprovechada.
Persona sostiene una casa de juguete con franjas de eficiencia energética

En 2023, el sector residencial en Uruguay registró un consumo total de 854,7 ktep de energía neta y 645,8 ktep de energía útil, y alcanzó un rendimiento de utilización promedio global del 75,6%. El Balance de Energía Útil que elabora MIEM-DNE actualiza la fotografía del consumo de los hogares tras el último balance de base realizado en 2006.

Al analizar la canasta de consumo, la energía neta se encuentra fuertemente concentrada en tres fuentes que representan el 96,5% del total: electricidad (43,4%), leña (40,1%) y supergás/GLP (13,0%). Sin embargo, al observar la energía útil (la efectivamente aprovechada), el peso de la electricidad asciende drásticamente al 74,1%, impulsado por la elevada eficiencia de tecnologías como el aire acondicionado. En contrapartida, la leña desciende al 13,5% útil debido a los bajos rendimientos del parque de equipos tradicionales (como las estufas abiertas). En cuanto a los usos finales del hogar, la calefacción concentra la mayor demanda neta (43,7%), seguida por el calentamiento de agua (21,4%) y la cocción (17,1%). Enntre los tres suman el 82,2% de los requerimientos del sector.

Por otra parte, si bien las necesidades de confort son similares en todo el país, la forma de abastecerlas difiere significativamente: el interior presenta una alta dependencia de la leña para calefacción, lo que eleva el consumo neto por ineficiencia de los equipos. Asimismo, el nivel de ingresos (IPCE) actúa como un determinante central del confort térmico; los hogares de mayor poder adquisitivo acceden a equipamiento de alto rendimiento, mientras que los sectores de menores ingresos enfrentan barreras para adquirir tecnologías eficientes, derivando en consumos netos elevados pero con menores prestaciones reales de bienestar.

Finalmente, se agradece especialmente a todos los hogares uruguayos que abrieron sus puertas y participaron del relevamiento, así como a UTE, Conecta y Montevideo Gas por la información brindada para el desarrollo de este estudio.

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