La Dirección Nacional de Educación participó de una nueva conmemoración del Día Nacional del Bebé, que este año convocó a reflexionar sobre los derechos, el desarrollo y la crianza como compromiso colectivo. La jornada reunió a organismos públicos y organizaciones vinculadas a la primera infancia.
El pasado viernes 2 de octubre se realizó en la Sala de Eventos Especiales del Palacio Legislativo una nueva edición del Día Nacional del Bebé, bajo la consigna “Bebés cuidados: derechos, desarrollo y crianza. Un compromiso nacional”. La apertura contó con representantes del Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Educación y Cultura, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay y la Comisión Día Nacional del Bebé.
La conmemoración, establecida por la Ley N.º 19.132, busca contribuir a visibilizar los derechos de niñas y niños desde el comienzo de la vida y reafirmar el compromiso del Estado y de la sociedad con su cuidado, bienestar y desarrollo.
La jornada propuso pensar estos desafíos en un contexto de importantes transformaciones sociales y demográficas. La disminución de la natalidad, las desigualdades en las condiciones de vida y de crianza, las situaciones de violencia y los problemas vinculados a la salud mental y los cuidados interpelan a las políticas públicas y plantean la necesidad de fortalecer las condiciones en las que niños y niñas transitan sus primeros años.
Educación y cultura desde el nacimiento
Desde la perspectiva de la Dirección Nacional de Educación, la participación en esta instancia permitió reafirmar una concepción central para las políticas de primera infancia: la educación y el acceso a la cultura comienzan desde el nacimiento.
Reconocer el carácter educativo de los primeros años no significa adelantar la escolarización ni acelerar los aprendizajes. Supone reconocer que esta etapa tiene un valor propio y que los bebés construyen relaciones con el mundo desde el comienzo, a través de los vínculos, el lenguaje, el movimiento, el juego, la exploración y el afecto, pero también mediante las canciones, los relatos, los libros, las imágenes y las diversas experiencias culturales que las familias y las comunidades ponen a su alcance.
Desde esta mirada, educación y cuidado son dimensiones inseparables. La experiencia de un bebé no se organiza de acuerdo con las divisiones sectoriales de las instituciones: educación, salud, protección social, cultura y cuidados forman parte de una misma trama. Colocar efectivamente a los niños y las niñas en el centro requiere, por tanto, avanzar hacia políticas integrales y fortalecer la articulación entre organismos.
En esa dirección, el MEC viene trabajando junto con otras instituciones en diferentes líneas vinculadas a la primera infancia. Entre ellas se encuentran la implementación del Instrumento de Evaluación de Calidad para centros de educación y cuidados de 0 a 3 años, la profundización de la cooperación entre MEC, INAU y ANEP en materia de formación y el fortalecimiento del Consejo Coordinador de la Educación en la Primera Infancia (CCEPI) como ámbito de articulación y construcción de orientaciones comunes.
Políticas públicas para acompañar desde el comienzo
El conversatorio permitió abordar distintas dimensiones de esta responsabilidad colectiva. Virginia Cardozo, gerenta del Área Uruguay Crece Contigo del MIDES, presentó el trabajo de acompañamiento a gestantes en situaciones de extrema vulnerabilidad; Claudia Romero, presidenta del INAU, expuso sobre la estrategia de desinternación de niños y niñas de 0 a 3 años; y Juan Martín Fernández, director nacional de Transferencias y Análisis de Datos del MIDES, abordó las transferencias monetarias dirigidas a la infancia bajo la propuesta “Llegar antes, llegar mejor”. El intercambio fue moderado por Paula Baleato, del Secretariado de la Plataforma Infancias y Adolescencias.
Las distintas intervenciones convergieron en la necesidad de construir respuestas capaces de acompañar a niños, niñas y familias desde el comienzo de la vida, atendiendo especialmente las situaciones de mayor desigualdad y vulnerabilidad.
El Día Nacional del Bebé constituye, en este sentido, una oportunidad para renovar un compromiso que atraviesa a las distintas políticas públicas: garantizar que cada niño y cada niña pueda crecer, desarrollarse, aprender, jugar y participar de la vida social y cultural en condiciones de igualdad.
Porque garantizar derechos desde el nacimiento supone no solamente ampliar servicios, sino también fortalecer la trama de cuidados, vínculos, oportunidades y experiencias que sostiene a cada niño, niña y familia desde sus primeros días de vida.