Uruguay inaugura su pabellón en la Bienal de Venecia con ANTIFRÁGIL 

El miércoles 7 de mayo inauguró su participación oficial en la 61.ª Exposición Internacional de Arte de La Biennale di Venezia, una de las plataformas más relevantes del arte contemporáneo internacional, con el proyecto ANTIFRÁGIL, de la artista Margaret Whyte y curaduría de Patricia Bentancur. Además suma presencia en la muestra central y en espacios paralelos a la bienal.
Uruguay inaugura su pabellón en la Bienal de Venecia con ANTIFRÁGIL y suma presencia en la muestra c

Fotografía: Giacomo Frison - Altipriani

La apertura del Pabellón de Uruguay en los Giardini della Biennale reunió a autoridades culturales y diplomáticas, artistas, curadores, coleccionistas, prensa especializada y público internacional, en el marco de una edición atravesada por debates sobre memoria, conflicto, desplazamientos y nuevas formas de sensibilidad contemporánea.

A nivel oficial, acompañaron la ceremonia, la directora nacional de Cultura, Maru Vidal; el embajador de Uruguay en Italia, Alfredo Bogliaccini; el director general para Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Fernando Lugris; la directora del Museo Nacional de Artes Visuales, Roxana Fabius; el coordinador del Instituto Nacional de Artes Visuales y comisario del envío uruguayo, Martín Craciun; y el cónsul honorario de Uruguay en Venecia, Claudio Scarpa.

Titulada In Minor Keys, el núcleo curatorial de esta 61.ª edición fue concebido por la curadora camerunesa-suiza Koyo Kouoh, quien propuso una aproximación centrada en lo íntimo, lo sutil y lo no monumental, desplazando el foco hacia prácticas artísticas que trabajan desde los márgenes, la escucha y la fragilidad. 

ANTIFRÁGIL quedó oficialmente inaugurada 

En este contexto, Uruguay presentó ANTIFRÁGIL, una instalación que reflexiona sobre la memoria, la transformación y la vulnerabilidad a partir del trabajo con materiales, restos y ensamblajes. La obra de Margaret Whyte dialoga con problemáticas sociales, políticas y de género desde una investigación persistente sobre la materia y sus memorias.

Durante la inauguración, la directora nacional de Cultura, Maru Vidal, subrayó el valor político e institucional de la presencia uruguaya en Venecia. «Uruguay participa de esta bienal de manera ininterrumpida desde el retorno democrático de 1985. Esa continuidad expresa una política de Estado sostenida por distintos gobiernos», señaló.

Vidal destacó además que esta edición marca «el regreso de mujeres artistas al pabellón uruguayo después de más de una década», y remarcó la importancia de sostener mecanismos públicos y transparentes de selección artística.

«También importa que ANTIFRÁGIL haya sido seleccionada mediante un proceso público, abierto y evaluado por un comité independiente. En un tiempo de desconfianza hacia las instituciones, sostener reglas públicas y procedimientos transparentes también es una decisión política», afirmó.

En un discurso atravesado por las tensiones internacionales contemporáneas, Vidal sostuvo además que «el arte no existe en un territorio inmune al conflicto» y defendió estos espacios como ámbitos de intercambio cultural y construcción de diálogo.

«Importa también que un país pequeño del sur como Uruguay esté aquí. No buscando validación en viejas jerarquías norte-sur, sino participando desde sus propias experiencias, memorias y formas de mirar el mundo», expresó.

La ceremonia contó también con la participación del embajador de Uruguay en Italia, Alfredo Bogliaccini, quien definió a la Bienal como «el epicentro mundial del arte» y destacó la dimensión estratégica de la presencia uruguaya. «La diplomacia cultural es una herramienta clave para que los países proyecten su identidad y generen espacios que trascienden fronteras políticas y promuevan la cooperación internacional y el intercambio», señaló.

Por su parte, el coordinador del Instituto Nacional de Artes Visuales y comisario del envío uruguayo, Martín Craciun, señaló que ANTIFRÁGIL «sitúa el tejer y el ensamblar como formas de pensamiento y como tecnologías políticas capaces de articular relaciones y narrativas múltiples», destacando además que la curaduría de Patricia Bentancur «acompaña y potencia esta propuesta».

La curadora, Patricia Bentancur, definió a Margaret Whyte como «una verdadera pionera del arte» y «una imprescindible para volver a una narrativa más inclusiva de la historia del arte internacional». La curadora destacó además la vigencia contemporánea de una artista de 90 años cuya práctica sigue activa y en permanente transformación.

«Margaret mantiene una curiosidad muy auténtica sobre las otras personas. No le interesa quedarse en el pasado, sino seguir pensando y ayudarnos a mirar este mundo de otra manera», expresó.

Durante su intervención, Margaret Whyte evitó definiciones teóricas sobre la exposición y centró sus palabras en la necesidad de recuperar el silencio, la escucha y la empatía en un presente marcado por la aceleración y la hiperconectividad. «Estamos todos corriendo para todos lados. Todos convirtiéndonos en autómatas. Hay que hacer un balance entre el propio yo y el silencio. Encontrarnos a nosotros mismos y con los demás», expresó la artista.

Leonilda González en la exposición central 

La presencia uruguaya en Venecia este año, además, desborda el pabellón nacional y se expande hacia distintos espacios y exposiciones de la ciudad.

Entre las artistas latinoamericanas incluidas en la muestra central se encuentra la uruguaya Leonilda González (1923–2017), figura fundamental del grabado uruguayo y una de las creadoras más relevantes de la gráfica política latinoamericana del siglo XX.

Su incorporación a In Minor Keys, responde a una selección realizada por la propia Bienal para integrar el núcleo internacional de la exposición. Allí se presentan seis piezas de la serie Novias revolucionarias, conjunto de obras pertenecientes al acervo del Museo Nacional de Artes Visuales. 

La obra de González dialoga con algunos de los principales ejes curatoriales de esta edición: colonialidad, cuerpos políticos, memorias subalternas y formas de resistencia desde el sur global.

Más presencia uruguaya en Venecia 

A esta presencia uruguaya se suma también la participación de la artista uruguaya radicada en Nueva York, Liliana Farber en The Words That Fit My Mouth, muestra presentada en Skyline Gallery entre el 7 y el 29 de mayo, con curaduría de María Veits y Yevgeniy Fiks.

La exposición forma parte de Yiddishland Pavilion, una propuesta curatorial internacional vinculada a las nociones de lengua, diáspora, memoria e identidades desplazadas. La participación de Farber contó con el apoyo del Instituto Nacional de Artes Visuales (INAV), a través del sistema de ventanillas internacionales destinado a promover la circulación internacional de artistas uruguayos contemporáneos.

Uruguay y la Bienal de Venecia

Uruguay participa de La Biennale di Venezia desde 1960 y de forma ininterrumpida desde el retorno democrático en 1985. El pabellón nacional uno de los tres pabellones latinoamericanos permanentes en los Giardini constituye la principal plataforma de proyección internacional de las artes visuales uruguayas y una política cultural sostenida de inserción y diálogo internacional.

La 61.ª Exposición Internacional de Arte de La Biennale di Venezia permanecerá abierta al público desde el 9 de mayo hasta noviembre de 2026.

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