Energía limpia: un pilar para el desarrollo sostenible y el futuro energético del país

La energía es un insumo esencial para el funcionamiento de las sociedades modernas. Sectores clave como la salud, la educación, la producción, el transporte, las comunicaciones y la agricultura dependen de un suministro energético confiable y sostenible. Sin embargo, a nivel global, los avances hacia el acceso universal a la energía limpia no se producen al ritmo necesario: de mantenerse las tendencias actuales, cerca de 660 millones de personas podrían seguir sin acceso a la electricidad en 2030, mientras que alrededor de 2.300 millones continuarían utilizando combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar, con impactos negativos en la salud y el ambiente.
Uruguay y la transición hacia una energía limpia
En este escenario, Uruguay se posiciona como un referente internacional en materia de energías renovables, en el marco de una política energética que se ha consolidado como política de Estado y que integra una mirada estratégica de largo plazo. De acuerdo con datos elaborados por el área de Planificación, Balance y Estadística (PEB) del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), durante 2025 el país alcanzó una matriz de generación eléctrica con un 98 % de origen renovable, lo que es prueba de la consolidación de un modelo energético bajo en emisiones y con altos niveles de seguridad de abastecimiento.
La producción de electricidad entregada al Sistema Interconectado Nacional (SIN) fue de 13.040 GWh en 2025, un valor 10 % menor al registrado en 2024, lo que se asoció principalmente con la variabilidad hidrológica. La hidroelectricidad lideró la matriz de generación con una participación del 46 %, seguida por la generación eólica (34 %). En menor proporción se ubicaron la biomasa (14 %) y la solar (4 %), mientras que la generación eléctrica a partir de fuentes fósiles representó apenas el 2 % del total anual.
Durante el mismo período, se destacó además el perfil exportador del sistema eléctrico nacional: aproximadamente el 8 % de la electricidad generada en 2025 fue exportada, con una participación mayoritaria de energía de origen hidráulico. En términos mensuales, la generación promedió 1.080 GWh, con un mínimo registrado en abril y un máximo en agosto.
Como resultado de esta matriz predominantemente renovable, el factor de emisión de dióxido de carbono del SIN se ubicó en 11,2 toneladas de CO₂ por GWh en 2025, uno de los valores más bajos a nivel regional. No obstante, este indicador presentó variaciones a lo largo del año, con valores más elevados durante los meses de mayor demanda, cuando se incrementó el uso de fuentes fósiles para generación eléctrica.
Estos resultados, elaborados por la Dirección Nacional de Energía (DNE) del MIEM, tienen carácter preliminar, y próximamente se publicarán los datos definitivos, que se complementarán con las estadísticas mensuales de oferta de energía eléctrica.
Desafíos y próximos pasos
Si bien los avances alcanzados colocan al país en una posición favorable para el cumplimiento del ODS 7, que promueve el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todas las personas, los desafíos hacia adelante son relevantes. Mantener la alta participación de energías renovables en la generación eléctrica y avanzar en la descarbonización de otros usos de la energía —como el transporte, la generación de calor y los procesos productivos— será clave para consolidar una transición energética justa, inclusiva y sostenible. En diversos ámbitos, la ministra Fernanda Cardona ha enfatizado la importancia de este objetivo, para el que el MIEM se encuentra trabajando, junto a otras organizaciones.
En este marco, Uruguay presentará en julio de 2026, ante la Asamblea General de Naciones Unidas y en el ámbito del Foro Político de Alto Nivel (HLPF), su Reporte Nacional Voluntario de Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluirá los avances vinculados a los ODS 6, 7, 9, 11 y 17. En este proceso, el MIEM participa activamente en la elaboración de la información vinculada al cumplimiento del ODS 7, que busca garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna, y del ODS 9, orientado a construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación, en línea con una agenda que articula crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental.
Asimismo, el país avanza en la revisión de su política energética con una mirada estratégica hacia 2050, orientada a consolidar los logros alcanzados, anticipar nuevos escenarios tecnológicos y profundizar una transición energética que contribuya al desarrollo sostenible del Uruguay.
En el Día Mundial de la Energía Limpia, Uruguay reafirma su compromiso con una energía que impulse el desarrollo económico y social, cuide el ambiente y contribuya al bienestar de las personas, en sintonía con los objetivos globales de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.
En este marco, la eficiencia energética cumple un rol central: usar mejor la energía disponible, reducir emisiones y costos, y potenciar el impacto de las energías limpias. Avanzar hacia un desarrollo sostenible también implica consumir energía de forma más eficiente, responsable y consciente.

