El acervo de Clemente Estable como puente

¿Qué nos dicen hoy los materiales con los que se hacía ciencia hace casi un siglo? ¿Qué historias, prácticas y formas de mirar el mundo se esconden en ellos?
Estas son algunas de las preguntas que atraviesan el trabajo de Katherina Selvaggi, técnica en Anatomía Patológica, y Jimena Blasco, arqueóloga y museóloga. En este marco, Katherina se enfoca en el relevamiento, acondicionamiento e inventariado de los preparados histológicos, mientras que Jimena desarrolla tareas de clasificación primaria y conservación preventiva del acervo, particularmente de los objetos y documentos.
La tarea, en el caso de Katherina, combina dimensiones técnicas y conceptuales: desde la evaluación del estado de conservación de las muestras y la identificación preliminar del material biológico, hasta la organización de un sistema de registro que permita su trazabilidad y futura utilización. Se trata de un trabajo minucioso que busca no solo preservar estos materiales, sino también reactivarlos como fuentes de conocimiento.
Según Katherina «es un honor poder trabajar con este material». Su interés por la historia de la ciencia y la figura de Clemente Estable le otorgan a esta tarea un valor especial, al permitirle acercarse directamente a las prácticas científicas de la época.
Uno de los aspectos más llamativos del proceso ha sido la diversidad y cantidad de preparados, muchos de ellos vinculados a la neurohistología. La posibilidad de observarlos al microscopio permite apreciar su complejidad, y también reconstruir preguntas y enfoques propios de otro momento de la ciencia. «Estos materiales recuperan el valor de la observación como proceso activo: observar, interpretar».
Al mismo tiempo, el estado de conservación de estos materiales da cuenta de su recorrido: su heterogeneidad evidencia tanto su valor como la necesidad de intervenir para garantizar su preservación.
Más allá de su valor histórico, estos preparados ofrecen claves para comprender cómo se hacía ciencia. Permiten identificar qué se consideraba relevante observar, qué técnicas se utilizaban y cómo se construía evidencia. En ese sentido, revelan una fuerte integración entre disciplinas como la biología, la medicina y la educación.
Pero su potencial no se limita al pasado. Por el contrario, dialogan de forma directa con el presente, especialmente en el ámbito educativo. Frente a un contexto donde predominan las imágenes digitales, estos materiales recuperan el valor de la observación como proceso activo: mirar, interpretar y construir conocimiento a partir de lo observado.
«Nos devuelven la experiencia de observar», explica Katherina, subrayando su potencial como herramienta para repensar cómo enseñamos y aprendemos ciencia hoy.
La preservación de este tipo de acervos resulta fundamental por su valor científico y cultural. Estos materiales no solo muestran resultados, permiten además comprender los procesos, las prácticas y las condiciones en las que se producía conocimiento.
En ese sentido, el trabajo en curso busca proyectarse hacia el futuro: uno de sus objetivos es que estos materiales puedan integrarse a propuestas educativas, visitas y actividades de divulgación, para poner la ciencia en diálogo con distintos públicos.
Así, el acervo deja de ser únicamente un archivo del pasado para convertirse en un recurso vivo: una herramienta para enseñar, aprender y seguir haciéndose preguntas.
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Detalle de preparados de Clemente Estable en el microscopio Descargar imagen : Detalle de preparados de Clemente Estable en el microscopio

Preparados de Clemente Estable Descargar imagen : Preparados de Clemente Estable

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