Caminos que no son rectos

En la imagen vemos esos caminos que un caracol de jardín (Cornu aspersum) dejó en un rincón del instituto.
Sus trayectorias rara vez son lineales: avanzan, se desvían, rodean obstáculos, retroceden y vuelven a intentar. No hay un único camino posible, sino exploraciones que se van ajustando al entorno.
En esa forma de desplazamiento hay algo que recuerda a los procesos de la ciencia. El conocimiento no avanza en línea recta, se construye en recorridos que prueban, corrigen, insisten y vuelven a empezar; se va formando a partir de exploraciones, ajustes, errores y nuevos intentos que se acumulan en el tiempo. Caminos que no siempre son los más cortos, pero sí los que permiten encontrar nuevas direcciones.
En esas huellas pequeñas y persistentes se dibuja, por un instante, una idea familiar: avanzar también es explorar.
