El Mirador del IIBCE 
Infinito en una glicina
La glicina crece rápido —puede alcanzar hasta tres metros en un año— y lo hace como si explorara: sus tallos se proyectan hacia el vacío, avanzan en espiral y buscan un punto de apoyo donde enroscarse.

En el jardín del instituto, una de ellas fue tan lejos en su búsqueda que, por un instante, pareció alcanzar el infinito.
La glicina (Wisteria sinensis) es una planta trepadora de origen asiático, conocida por su crecimiento vigoroso y por la forma en que sus tallos se entrelazan, dibujando curvas que combinan biología y geometría.
A veces, la ciencia también se encuentra en esos gestos mínimos: en una forma que se repite, en un patrón que se despliega, en una pregunta que se enrosca sobre sí misma.
