Cómo regula sus genes T. cruzi

Nuevas claves para comprender la regulación génica en Trypanosoma cruzi

Un nuevo trabajo científico publicado en BMC Genomics aporta una visión integral sobre cómo se regula la expresión génica a lo largo del ciclo de vida de Trypanosoma cruzi, el parásito causante de la enfermedad de Chagas.
Simulaciones de la interacción entre proteínas de unión a ARN y su posible blanco molecular.

El estudio, titulado «Exploring a gene co-expression network throughout the Trypanosoma cruzi life cycle», analiza datos transcriptómicos correspondientes a todas las etapas del parásito mediante redes de coexpresión génica.

En este trabajo, se construyó una red de coexpresión génica (GCN) a partir de datos de secuenciación de ARN, que agrupa genes con patrones de expresión similares a lo largo de las distintas etapas del ciclo de vida del parásito. Esto permitió identificar 13 módulos de genes coexpresados, cada uno asociado a procesos biológicos específicos como metabolismo, patogénesis, regulación de la cromatina, citoesqueleto y movilidad celular.

El análisis permitió además identificar genes hub, que suelen cumplir funciones clave dentro de cada modulo, varios de los cuales carecian previamente de una función conocida. Mediante herramientas bioinformáticas avanzadas, se propusieron funciones putativas —inferidas pero aún no confirmadas experimentalmente— para muchos de estos genes, lo que contribuye a ampliar el conocimiento sobre la biología del parásito y a priorizar nuevos blancos de estudio.

Por otro lado, el trabajo identificó motivos conservados —pequeñas secuencias regulatorias compartidas— en las regiones 3’UTR de los ARNm y posibles proteínas reguladoras asociadas, reforzando la idea de que la expresión génica en T. cruzi se organiza en regulones post-transcripcionales, es decir, grupos de genes regulados de forma coordinada luego de su transcripción, a lo largo de su ciclo de vida. 

Estos resultados ofrecen una mirada global sobre los mecanismos de regulación génica en T. cruzi y abren nuevas oportunidades para la identificación de potenciales blancos terapéuticos frente a una enfermedad desatendida que afecta a millones de personas en el mundo.

El trabajo fue desarrollado por un equipo interdisciplinario integrado por el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, desde donde participaron Pablo Smircich, Lucas Inchausti y José Sotelo-Silveira, quienes también forman parte de la Facultad de Ciencias (Universidad de la República). Desde esta institución participaron además Leticia Pérez-Díaz, Beatriz Garat y María Ana Duhagon. La investigación contó asimismo con el aporte del Dr. Álvaro Martín, desde el Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería y del Dr. Javier G. De Gaudenzi, de la Universidad Nacional de San Martín y Conicet (Argentina).

Publicación original en https://link.springer.com/article/10.1186/s12864-025-12095-7

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