Justificación
La incidencia de tuberculosis (TB) en América Latina y el Caribe ha presentado un aumento sostenido desde el año 2015, en contraste con el descenso registrado en otras regiones del mundo. Entre los principales factores que se postulan como explicativos de este incremento, destaca el aumento de casos de TB en los establecimientos penitenciarios de la región. Aproximadamente el 8% de los casos de TB se notifican en personas privadas de libertad (PPL), con una variabilidad significativa entre países: 2% en México, 19% en Paraguay y el 40% en El Salvador. La tasa de notificación en prisiones alcanza los 1.126 casos por cada 100.000 PPL, frente a una tasa de 33 por cada 100.000 habitantes en la población general, casi 50 veces superior.
En paralelo, desde el año 2000 se observa un marcado incremento de la cantidad de personas privadas de libertad en la región. Para 2023, el crecimiento acumulado alcanzó el 161%, en comparación con el 26% registrado a nivel mundial. Este aumento sustancial de la población penitenciaria constituye un factor clave para comprender el incremento de la carga de TB en las cárceles, dadas las condiciones de hacinamiento y las limitaciones estructurales que limitan la detección precoz, el aislamiento oportuno y la continuidad de los cuidados.
Las PPL constituyen uno de los grupos de mayor riesgo para desarrollar TB, debido a que provienen mayoritariamente de contextos de pobreza y vulnerabilidad social, donde la prevalencia de la enfermedad es elevada. A ello se suman las condiciones de vida dentro de los establecimientos penitenciarios —hacinamiento, escasa ventilación e iluminación, y déficits en la alimentación— que favorecen el desarrollo y la transmisión de la enfermedad.
Uruguay ha presentado un crecimiento constante de la población carcelaria en los últimos años, alcanzando a diciembre de 2024 más de 16 mil adultos, con una tasa de PPL de 470/ cien mil habitantes. Se ubica en el décimo tercer lugar en el continente y en el primero dentro de América del Sur. La sobrepoblación en las cárceles de adultos del país fue 120% en promedio para el año 2023, con cárceles con cifras aún mayores: Centro de Ingreso (171%), la unidad de mujeres (169%) o Santiago Vázquez (128%) en Montevideo y área metropolitana y algunas del interior con cifras similares (Artigas, Paysandú, Durazno, Salto).
De igual forma se observa un aumento progresivo de la incidencia de TB en las cárceles del país, alcanzando para el 2024 una tasa de 830/100 mil habitantes, correspondientes a 134 casos: 127 casos nuevos y 17 casos de abandonos de tratamiento recuperados (gráfico 1).
Gráfico 1: Tendencia de crecimiento de las ppl y la tb en el sistema penitenciario. Uruguay 2000 – 2024.

Fuente: Programa Nacional de TB.
En la totalidad de las cárceles de adultos del país se registran casos de TB, siendo la Unidad N° 4 (Santiago Vázquez) el centro con mayor incidencia (956/ 100 mil) debido a que cuenta con un sector específico para el aislamiento de los casos recién diagnosticados y al que son derivados enfermos procedentes de las otras cárceles.
El ascenso de la incidencia de TB en el sistema penitenciario se inscribe en un contexto de aumento de la incidencia de la enfermedad en la población general, alcanzando a 37/100 mil habitantes en el año 2024 (gráfico 2).
Gráfico 2: Tendencia de la incidencia anual de TB en Uruguay. 2000 - 2024

Fuente: Programa Nacional de TB.
La distribución por género corresponde 94% a varones, edad media de 34 años y 76% son procedentes de Montevideo y Área Metropolitana, principalmente de municipios de alta carga de TB (Municipios A y F).
El 40% de los casos fueron diagnosticados al ingreso del sistema penitenciario, lo que evidencia la dinámica de la transmisión comunidad-cárceles: ingreso de personas enfermas a centros en los que las condiciones de encarcelamiento favorecen la trasmisión de la infección. Por otro lado, también se establece una relación entre las cárceles y la comunidad, en la medida en que los enfermos de TB que son excarcelados y abandonan el tratamiento son trasmisores de la infección a los integrantes de sus familias y entornos sociales.
