Ministerio de Educación y Cultura

Javier de Viana

En la producción de las reseñas de las personalidades que han dado nombre a los sillones académicos, se cuenta con los importantes aportes del señor Eduardo Wood y el profesor Néstor Sanguinetti, ambos colaboradores honorarios a quienes la Academia agradece muy especialmente.



JAVIER DE VIANA 
(05/08/1868-05/10/1926) (*) 


De una familia de distinguido abolengo, descendiente del primer gobernador de Montevideo, nieto e hijo de hacendados, Javier de Viana fue uno de los relevantes integrantes de la Generación del Novecientos y el mayor del grupo junto a Carlos Reyles. Nació en la villa de Guadalupe (hoy la ciudad de Canelones) y murió en el mismo departamento cuando su salud estaba muy deteriorada desde mucho tiempo atrás. Viana se formó durante el auge del positivismo cientificista, del realismo y el naturalismo en estética, coincidentes en el Río de la Plata con el movimiento modernista que encabezó Rubén Darío. Reconstruyó en su mundo narrativo múltiples aspectos de la vida rural en el Uruguay de los últimos treinta años del siglo XIX y los primeros del XX. Varios centenares de relatos dan cuenta de su prolífica obra. Cursó estudios en Montevideo, en el Elbio Fernández, y luego de graduarse de bachiller en Ciencias y Letras ingresó en la Facultad de Medicina, que abandonó a dos años de finalizar la carrera por su precaria situación económica. Su juventud estuvo signada por el período del militarismo. Como tantos otros jóvenes universitarios, durante sus estudios había hecho un paréntesis para participar en la Revolución del Quebracho en 1886 contra Máximo Santos, de la que dejó unas crónicas que inicialmente se conocieron bajo la forma de folletín en el diario La Época (1891) y posteriormente en forma póstuma en un volumen prologado por Juan E. Pivel Devoto (1943). De tradición blanca -Manuel Oribe era pariente de los Viana- militó en el Partido Nacional. 

Después de interrumpir sus estudios se trasladó a la ciudad de Treinta y Tres (1891) donde dirigió el periódico La Verdad, perteneciente a un caudillo blanco emparentado con los Viana, en medio de intensas pujas políticas locales. Antes, en su período universitario, como después en Treinta y Tres, incursionó en la poesía, género del que habría de alejarse. Vuelto a Montevideo, colaboró con El Nacional y El Heraldo y publicó Campo (1896), su primer libro de cuentos, con éxito de crítica, el de “calidad más pareja, y uno de los títulos más importantes de la narrativa uruguaya” según Heber Raviolo. En esa época Viana entabló amistad con Batlle y Ordóñez, lo que le abrió las páginas de El Día. Ya casado y con un dinero producto de integrar una sociedad de negocios ganaderos, arrendó la estancia “Los Molles” para tareas agropecuarias que no prosperaron. Allí escribió su única novela Gaucha (1899). Antes de morir proyectaba una novela de ambiente colonial, Mbucú, pero nada se sabe de su realización. En 1901 apareció Gurí y otras novelasCampo y Gurí, que contienen la casi totalidad de los relatos de larga y mediana extensión, comparten una misma unidad temática y un crudo estilo naturalista -probablemente influido por sus lecturas de Zola, Maupassant y Turguénev, entre otros- sin prejuicios románticos. Esos relatos presentan la épica de un mundo agreste en desaparición. 

Con el marco de la oposición campo-ciudad, dos grandes temas son primordialmente tratados en ambos libros: el caudillismo y la guerra civil; también la decadencia del gaucho, como tipo social que deja paso al paisano. El ambiente campesino que se expone está en tránsito hacia la descomposición del pasado heroico, jaqueado por el alambrado, el ferrocarril, las nuevas armas de fuego y técnicas de ganadería, entre otros factores. Se ha señalado que Viana reduce su capacidad narrativa cuando explica la psicología de sus personajes y analiza los hechos, con un carácter de ensayo. Sus narraciones largas pueden verse, en muchos casos, como dominadas por la brutalidad, la miseria moral, el vicio, la barbarie abyecta; todo en medio de un fatalismo pasivo de la raza criolla. Ese perfil sombrío y pesimista describe un gaucho diferente al de Eduardo Acevedo Díaz; este último, el de las gestas emancipatorias, íntegro y pleno de coraje. Sus cuentos adquieren entonces, además del valor literario, el de documento sicológico y de denuncia de un grave problema social. Viana tomó parte del levantamiento de Aparicio Saravia de 1904, confrontando en ese momento con Batlle y Ordóñez a quien hacía responsable de la situación. Luego de caer prisionero, logró fugarse y huir a Buenos Aires, donde permanecerá catorce años. En esa ciudad, y de sus recuerdos, surgirá Con divisa blanca. Con la pérdida del resto de sus bienes se ve empujado a escribir para ganarse la vida. 

La experiencia rural por largos períodos en los departamentos de Florida (sus primeros siete años de niño antes de trasladarse a Montevideo) y Treinta y Tres, así como la participación en las últimas guerras civiles, le dieron el material para sus textos de narrador, cronista y dramaturgo. En la capital argentina estrenó piezas teatrales inéditas, en tanto su producción de cuentos en diarios y revistas -algunas vinculadas a su amigo Constancio Vigil- aumentaba considerablemente en cantidad, aunque con la consiguiente pérdida de calidad. “Obligado a elaborar dos o tres cuentos por semana, sobre el mismo tema campero, publicó mucha cosa insustancial y se repitió bastante” alerta Zum Felde. De ellos, varios críticos han destacado especialmente ‘’Facundo Imperial’’. Buena parte de las narraciones de esta segunda etapa de su trayectoria literaria se recogen en colecciones de Montevideo: Macachines (1910), Leña seca (1911), Yuyos (1912). Colaboró, por ejemplo, en Caras y Caretas, Fray Mocho, Mundo Argentino, Atlántida, El Hogar. En los cuentos breves, posteriores a 1904, en los que el ritmo se acelera y surge un gran poder de síntesis, se matiza la dura realidad con toques de humorismo, elemento casi ausente en los de mayor extensión. Regresó a Uruguay en 1918, donde continuó con la tarea periodística, en particular como redactor de El País. Fue el primer uruguayo nombrado miembro de la Academia Brasilera de Letras (1920). Electo diputado suplente de Carlo Roxlo por el departamento de San José en 1922 pasó a ocupar la banca al año siguiente. Meses después de terminar su mandato murió en La Paz, Canelones, con grandes penurias económicas.

Otros textos de su autoría son, por ejemplo: Abrojos (1919), Sobre el recado (1919), Bichitos de luz (1920), Cardos  (1919), La biblia gaucha (1925). En 1965, la Colección de Clásicos Uruguayos de la Biblioteca Artigas reunió en dos tomos una Selección de Cuentos

Su nombre designa a uno de los diecinueve sillones académicos de la Academia Nacional de Letras del Uruguay, que hoy ocupa el Académico Jorge Bolani. Una pequeña localidad del departamento de Artigas se denomina Javier de Viana. El microbarrio Barrio Jardín, ubicado en el Parque Rodó, incluye las calles Javier de Viana, Gurí y Macachines. 

 

(*) - Fuentes consultadas: 

- Nuevo Diccionario de Literatura Uruguaya 2001. Montevideo. Alberto Oreggioni-Ediciones Banda Oriental.

- Raviolo, H. (1973) - Prólogo a Gurí. Montevideo. Ediciones de la Banda Oriental.

- Canntonet, M.E. (1969) - Las vertientes de Javier de Viana. Montevideo. Editorial Alfa.

- Visca, A.S. (1969) - Prólogo a Sus mejores cuentos. Buenos Aires. Editorial Losada.

- Freire, T. (1968) - Javier de Viana; del gaucho al paisano. Capítulo Oriental, nº 18. Montevideo. CEDAL.

- Zum Felde, A. (1967) - Javier de Viana, en Proceso Intelectual del Uruguay. Montevideo. Ediciones del Nuevo Mundo.

- Sitio web de Autores del Uruguay, sobre Joaquín de Viana



Ocupantes

Carlos Martínez Vigil
Designado el 10 de febrero de 1943 (Decreto – Ley de creación de la Academia Nacional de Letras).
Tomó posesión el 20 de febrero de 1943.
Falleció el 24 de octubre de 1949.

Ariosto D. González
Elegido el 16 de mayo de 1952.
Tomó posesión el 11 de julio de 1952.
Falleció el 15 de noviembre de 1972.

Aníbal Barrios Pintos
Elegido el 12 de noviembre de 1975.
Tomó posesión el 24 de febrero de 1976.
Falleció el 1º de junio de 2011.

Juan José Introini
Elegido el 8 de noviembre de 2011.
Tomó posesión el 1º de octubre de 2012.
Falleció el 6 de julio de 2013

Carlos Manuel Varela
Elegido el 30 de julio de 2014.
Falleció el 12 de abril de 2015.

Jorge Bolani
Elegido el 16 de diciembre de 2015.
Tomo posesión el 23 de junio de 2016.