Horacio Quiroga

31/12/1878 - 19/2/1937
Nace en Salto y muere en Buenos Aires. Hijo de Prudencio Quiroga, argentino, dueño de un astillero y vicecónsul en Salto, y de Pastora Forteza, perteneciente a una familia destacada de esa ciudad. El sino de muerte que lo acompaña a lo largo de su vida quizá comenzó en febrero de 1835, en Barranca Yaco, con el asesinato de un pariente lejano, el caudillo riojano Juan Facundo Quiroga. Su padre muere presumiblemente en un accidente de caza (1879). Junto a su familia pasa cuatro años de su primera infancia en Córdoba, Argentina. Su padrastro, Ascenso Barcos, al no soportar una parálisis, se suicida con una escopeta que acciona con el dedo de un pie (este episodio resonará en el cuento ‘’Para noche de insomnio’’). Sus estudios se reparten entre la ciudad natal y Montevideo, pero nunca son disciplinados, ni aprueba más de unas pocas materias de bachillerato. Tiene múltiples aficiones, como el ciclismo; más adelante el cine, entre otras. Con inclinación por las letras, hace muchas y variadas lecturas y saca a la luz el semanario "La Revista del Salto" de corta duración (1899-1900). Si poderosa es la influencia de Edgar Allan Poe -que tal vez llegue hasta un relato tan posterior y maduro como es ‘’El almohadón de plumas’’- no lo es menos la del modernismo. El decadentismo imperaba en el ambiente literario del novecientos.
En el carnaval salteño de 1898 conoce a María Esther, su primer gran amor, hija del Dr. Jurkowski (uno de los fundadores de la Facultad de Medicina de Uruguay). La familia de Quiroga objeta a la madrastra de María Esther, Carlota Ferreira, famosa por su compleja relación con los Blanes; finalmente la familia de la joven la envía a Bs.As. para separarla del escritor. De esa desilusión se nutrirá ‘’Una estación de amor’’, el más romántico de sus Cuentos de amor de locura y de muerte. Con la herencia paterna viaja a Paris en 1900 donde conoce a Rubén Darío, pero resulta una experiencia de escasos cuatro meses y muy magros resultados, que recoge en un Diario de viaje a París, publicado póstumamente (1950). De regreso a Montevideo forma, con viejos amigos salteños y alguno nuevo como Federico Ferrando, el ‘’Consistorio del Gay Saber’’ (bautizado por Ferrando, que se inspiró en las agrupaciones poéticas provenzales), primer cenáculo modernista uruguayo ubicado inicialmente en la calle 25 de mayo, en el que Quiroga asume el título de ‘’Pontífice’’. El Consistorio anticipa la Torre de los Panoramas de Herrera y Reissig, con quien mantendrá una marcada rivalidad. Participará en su vida de otras peñas de menor significación (El grupo Anaconda y la rueda del Sibarita en Buenos Aires).
Obtiene un segundo premio, bajo el seudónimo Aquilino Delagoa, en un concurso del semanario ‘’La Alborada’’ – con jurado integrado por José Enrique Rodó, Javier de Viana y Eduardo Ferreira- y comienza a colaborar con revistas de Montevideo. Da a la imprenta su primer (y único) libro de versos modernistas, Arrecifes de Coral, dedicado a Leopoldo Lugones, con una provocativa portada de mujer del pintor Vicente Puig, en el que también hay prosa y cuentos, al estilo de Azul de Rubén Darío (1901). Ese año mueren dos hermanos suyos. El 5 de marzo de 1902, al examinar Quiroga un revólver que Ferrando utilizaría eventualmente en un duelo, tras una polémica con Guzmán Papini y Zas, mata accidentalmente a Ferrando. Luego de ser detenido unos días parte a Buenos Aires donde reside su hermana, se hace ciudadano argentino, enseña castellano en el Colegio Británico y colabora con revistas argentinas. En 1903 integrará la expedición de Lugones a las ruinas de las misiones jesuíticas como fotógrafo improvisado, paso inicial de su fascinación por la selva (más adelante lo acompañará también a Corrientes). Al año siguiente hace su primer viaje al Chaco, se instala como colono e intenta sin éxito el cultivo de algodón (su famoso cuento "La insolación" transcurre en esas tierras). Visita Salto con frecuencia. Regresa a Buenos Aires, donde asiste a las tertulias de su admirado Lugones y comienza a colaborar en Caras y Caretas y La Nación. Su estilo evoluciona hacia la concisión.
Se casa en 1909 con Ana María Cires, alumna suya de castellano y literatura en Buenos Aires, luego de una prolongada resistencia de los padres de la muchacha. Se establecen en San Ignacio (Misiones), localidad rodeada por la selva, donde además de cumplir funciones de juez de paz y de oficial del registro civil realiza variadas tareas producto de sus habilidades de constructor mecánico y de trabajador manual: cultivo de yerba mate, fabricación de carbón, destilación de naranjas, cerámica indígena, etc. Los emprendimientos industriales le dan pérdidas, pero la escritura le reporta ingresos interesantes. Ana María se suicida en 1916 con un compuesto de mercurio –fallece tras ocho días de agonía- y Quiroga regresa a Buenos Aires; sus dos hijos (Eglé y Darío) se le unirán meses más tarde. Gracias a su amigo salteño Baltasar Brum desempeña un cargo en el Consulado General del Uruguay, que perderá con el gobierno de Gabriel Terra. La muerte aparece explícitamente mencionada en el título de su primer gran libro de cuentos, que él calificaba como ‘cuentos de efecto’: Cuentos de amor de locura y de muerte (1917), en donde figura ‘’La gallina degollada’’ y culmina con el relato ‘"A la deriva" (que marca el inicio de los llamados cuentos de monte, los más estimados por el público). También en El desierto (1924) la muerte aparece obsesivamente y se conjuga con un importante subtema quiroguiano: la ternura hacia los seres desvalidos, hacia los niños particularmente.
Su abundante producción de cuentos infantiles –de los cuales Cuentos de la selva (para los niños) (1918), con animales como protagonistas, es solo un exponente- surge de la relación con sus hijos. El tema de la selva y contar historias de animales procede, en buena medida, de su admiración por Rudyard Kipling. En Los desterrados (1926) -obra de plena madurez, en que el hombre y el paisaje misionero le otorgan una unidad temática y estilística, valorado por buena parte de la crítica como su mejor libro- hay otro cuento donde la muerte asume una forma inesperada, cruel y elíptica: "El hombre muerto" Promediando la década del 20, el grupo de la revista vanguardista Martín Fierro, de Ricardo Güiraldes, Oliverio Girondo y Jorge L. Borges, entre otros, ignora a Quiroga. Se casa en 1927 con María Elena Bravo -30 años menor- para radicarse nuevamente en San Ignacio en 1932 como cónsul uruguayo. Tiene una hija de este segundo matrimonio. Mantiene una relación epistolar confesional con Ezequiel Martínez Estrada, a quien llamará su ‘’hermano menor’’. Se vincula con otros intelectuales como Alfonsina Storni. En el libro Más allá (1935) -obra que recibe su único premio, del Ministerio de Instrucción Pública del Uruguay- incluye prólogo de Alberto Zum Felde que supone un cambio de valoración de este crítico respecto al que señalara en Proceso intelectual del Uruguay, y contiene el famoso relato ‘’El hijo’’, con la muerte nuevamente presente (relato publicado en La Nación en 1928 con el título ‘’El padre’’).
Otras obras de Horacio Quiroga son: El crimen del otro (1904), que muestra una renovación pero con rasgos aún decadentes y, por otro lado, la gravitación de Poe; Los perseguidos (1905), nouvelle que marca un alejamiento del modernismo; Historia de un amor turbio, primera novela (1908), en la que él mismo reconoce la influencia de Dostoievsky, de uno de cuyos personajes tomó el nombre de Eglé-; El salvaje (1920); Las sacrificadas (1920), única incursión en el teatro, estrenada en el Teatro Apolo de Bs. As.; Anaconda (1921); El desierto (1924); Pasado amor, segunda y última novela basada en un frustrado enamoramiento con la adolescente Ana María Palacio, hija de venezolanos radicados en Misiones (1929). Expuso sus concepciones literarias, por ejemplo, en Decálogo del perfecto cuentista (1927). Cuando estalla la guerra civil española en 1936 se pronuncia a favor del bando republicano. Ese año logra una jubilación con la ayuda de sus amigos Enrique Amorim y Alfredo Mario Ferreiro; se agudizan desavenencias familiares, y en setiembre es trasladado a Buenos Aires para operarse por una prostatitis avanzada que desemboca en cáncer. Al enterarse se suicida con cianuro. Es velado en la Casa del Teatro, sede de la Sociedad Argentina de Escritores, de la que había sido fundador y vicepresidente.
Sus restos mortales se incineran para ser transportados al panteón familiar en el cementerio de Salto a iniciativa de Amorim. La urna con sus cenizas -envuelta con la bandera uruguaya -fue tallada en madera de algarrobo con la forma de la cabeza de Quiroga, por el escultor ruso-argentino Stefan Erzia. El discurso de despedida estuvo a cargo de Pedro L. Ipuche. Un año después se suicidan Lugones y Storni. Igual destino tendrán sus tres hijos. Un paciente rastreo que durante años llevó adelante Roberto Ibáñez, salvó una multitud de cartas, testimonios, iconografía y objetos personales.
(*)- FUENTES CONSULTADAS:
- Nuevo Diccionario de Literatura Uruguaya 2001. Montevideo. Alberto Oreggioni-Ediciones Banda Oriental.
- Rocca, P. (1994) - Cuentos/Horacio Quiroga; selección, prólogo, bibliografía, cronología y notas de Pablo Rocca. Montevideo. Instituto Nacional del Libro.
- Horacio Quiroga: Todos los cuentos. Edición crítica. Napoleón Baccino Ponce de León. Jorge Lafforgue. Coordinadores. Madrid, ALLCA XX/UNESCO/ Fondo de Cultura Económica, 1993.
- Horacio Quiroga/Obras inéditas y desconocidas (1967-1973) - 8 Tomos. Dirección y plan general: Ángel Rama. Editorial Arca.
- Paganini, A.; Paternain, A.; Saad, G. (1969) - 100 autores del Uruguay. Capítulo Oriental. Montevideo. CEDAL.
- Cotelo, R. (1968) - Horacio Quiroga, vida y obra. Capítulo Oriental 17. Montevideo. CEDAL.
- Rodríguez Monegal, E. (1967) - Genio y figura de Horacio Quiroga. Buenos Aires. Editorial Universitaria de Buenos Aires.
- Jitrik, N. (1959) - Horacio Quiroga. Una obra de experiencia y riesgo. Buenos Aires. Ediciones Culturales Argentinas.
- Henríquez Ureña, M. (1954) - Breve historia del modernismo. México - Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica.
Ocupantes
Dardo Regules
Elegido el 6 de marzo de 1943.
Tomó posesión el 26 de marzo de 1943.
Falleció el 23 de enero de 1961.
Justino Jiménez de Aréchaga
Elegido el 28 de setiembre de 1962.
Tomó posesión el 18 de abril de 1963.
Falleció el 6 de febrero de 1980.
Aníbal Luis Barbagelata
Elegido el 28 de julio de 1980.
Tomó posesión el 17 de setiembre de 1980.
Falleció el 9 de octubre de 1982.
Adolfo Gelsi Bidart
Elegido el 9 de marzo de 1983.
Tomó posesión el 8 de abril de 1983.
Falleció el 3 de setiembre de 1998.
Héctor Gros Espiell
Elegido el 20 de agosto de 1999.
Tomó posesión el 17 de setiembre de 1999.
Falleció el 29 de noviembre de 2009.
Óscar Sarlo
Elegido el 8 de agosto de 2012.
Tomó posesión el 3 de octubre de 2012.
