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El INR capacita a sus equipos técnicos en una nueva herramienta para evaluar el riesgo criminológico

La formación en el uso de la Herramienta de Evaluación del Riesgo para la Intervención (HERI) está dirigida a unos 90 profesionales de distintas disciplinas que tendrán a su cargo la aplicación del instrumento.
El INR capacita a sus equipos técnicos en el uso de HERI

En el marco del Programa Integral de Seguridad Ciudadana II (PISC-II), ejecutado por el Ministerio del Interior con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) comenzó una nueva etapa de capacitación de sus equipos técnicos en el uso de la HERI (Herramienta de Evaluación del Riesgo para la Intervención).

La formación está a cargo de la Dra. Karin Arbach, especialista internacional en evaluación del riesgo criminológico, y está dirigida a aproximadamente 90 profesionales de las áreas de trabajo social, psicología y otras disciplinas que tendrán a su cargo la aplicación del instrumento.

La incorporación de esta herramienta forma parte de un proceso de mejora de la gestión de los casos que atiende el INR, iniciado en 2023, que incluyó una revisión de las prácticas profesionales de los instrumentos utilizados y de los procedimientos de evaluación.

Según explicó Arbach, la HERI fue diseñada para el contexto local, con aportes de expertos nacionales y a partir de una revisión exhaustiva de la literatura científica. Además, será sometida a un proceso de contraste empírico que permitirá evaluar su validez y fiabilidad, así como identificar posibles aspectos a perfeccionar.

Herramienta de Evaluación del Riesgo para la Intervención (HERI)

La especialista señaló que la investigación criminológica ha demostrado que el riesgo de reincidencia está asociado a múltiples factores, que pueden agruparse en tres grandes dimensiones: las características personales, el entorno social y los factores situacionales o de oportunidad.

En ese sentido, la HERI contempla 30 factores de riesgo que abarcan aspectos como la historia delictiva, características de personalidad, salud mental, consumo de sustancias, trayectoria educativa y laboral, redes de apoyo y entorno de residencia, entre otras variables.

La identificación de estos factores permitirá reconocer tanto las necesidades criminógenas como los elementos protectores de cada persona, para orientar las intervenciones de acuerdo con sus características y nivel de riesgo.

Arbach destacó que el objetivo es que las evaluaciones permitan tomar decisiones más ajustadas a cada situación y orientar a las personas hacia programas de intervención que contribuyan a disminuir los factores asociados a la conducta delictiva.

Fortalecer las intervenciones

La especialista también señaló que uno de los desafíos del sistema es continuar ampliando los programas de tratamiento para atender la diversidad de necesidades criminógenas de las personas privadas de libertad.

En ese sentido, explicó que una segunda etapa del proyecto estará vinculada al fortalecimiento de las intervenciones existentes y al diseño de nuevas propuestas cuando se identifiquen necesidades que todavía no cuenten con respuestas específicas

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