"Un diario sobre ruedas"
Materiales didácticos
Nada sobre nosotros, sin nosotros
De la misma manera que parece un equívoco construir políticas públicas que busquen impactar positivamente en la vida de las personas sin el protagonismo de los involucrados, parece -al menos- sospechosa la posibilidad de una praxis artística transformadora que no se base en la participación activa de la comunidad en el proceso creativo. Peor aún, una práctica donde el artista no esté implicado en la comunidad de personas que enuncia la desigualdad, la discriminación y la exclusión.
Sentimos y pensamos que no hay enunciado más potente que el de las personas que sienten en carne propia la violencia material y simbólica de la opresión. Y entendemos que una experiencia estética que pretenda enunciar algo -aún con buenas intenciones sobre los “otros” sin los “otros”, no es más que un esfuerzo estéril para regocijo del artista.
Desde hace algún tiempo comenzamos a vincularnos con algunas personas que han sido protagonistas de la lucha por los derechos de las personas en situación de discapacidad en nuestro país. Varios de esos “otros” “discapacitados” comenzaron a ser compañeros y amigos, por lo cual nos hemos implicado de tal manera que nada de lo que podemos enunciar hoy (a través de la palabra, del sonido, de la imagen, del movimiento) hubiese sido posible antes de este encuentro.
Seguramente hubiésemos reproducido muchos de los prejuicios, mitos y representaciones estereotipadas que están introyectadas en la sociedad. Hubiésemos quedado atrapados en las capas de significaciones -diría Clifford Geertz- que ha tejido la ideología de la normalidad.
A continuación citamos una parte del libro:
“La sociedad tendría que entrar más a Espacio CANDI, lo que acá ve y se vive, es otra cosa de la vida, es la sociedad que impacta, es la parte que no se ve, que no se quiere ver, pero existe. Acá hay gente que tiene mucha capacidad pero que no se la creen. No saben lo capaces que son y cómo no se hace propaganda no se ven, no los ven. A mi me costó, entré lleno de prejuicios hasta que encontré un poco más de sentido y también me comprometí. Espero que este libro llegue a mucha gente para que abra la cabeza en general, no habla sólo de la discapacidad, habla de la sociedad toda. No habla sólo de un usuario en silla de ruedas, sino de todos los que transitan por la vida. Este libro deja de ser mío. Es un libro que camina sólo.”
Por Sebastián Almeida
